miércoles, 10 de julio de 2019

CAPÍTULO 27. ÉFESO.

Basado en Hechos 19:1-20. 

MIENTRAS Apolos Predicaba En Corinto, Pablo Cumplió Su Promesa De Volver A Éfeso. Había hecho una breve visita a Jerusalén, y había pasado algún tiempo en Antioquía, el escenario de sus primeras labores. Desde allí viajó a través de Asia Menor, "andando por orden la provincia de Galacia, y la Phrygia" (Hech. 18:23), visitando las iglesias que él mismo había establecido, y fortaleciendo la fe de los creyentes.

EN EL TIEMPO DE LOS APÓSTOLES, la porción occidental de! Asia Menor se conocía como la provincia romana de Asia. Éfeso, la capital, era un gran centro comercial. Su puerto estaba atestado de barcos, y en sus calles se agolpaban gentes de todos los países. Como Corinto, ofrecía un campo promisorio para el esfuerzo misionero.

Los judíos, esparcidos ampliamente ahora en todos los países civilizados, esperaban en general el advenimiento del Mesías. Cuando Juan el Bautista predicaba, muchos, en sus visitas a Jerusalén en ocasión de las fiestas anuales, habían ido a las orillas del Jordán para escucharle. Allí habían oído a Jesús proclamado como el Prometido, y habían llevado las nuevas a todas partes del mundo. Así había preparado la Providencia el terreno para las labores de los apóstoles.

AL LLEGAR A EFESO, PABLO ENCONTRÓ DOCE HERMANOS, que, como Apolos, habían sido discípulos de Juan el Bautista, y como él habían adquirido cierto conocimiento de la misión de Cristo. No tenían la capacidad de Apolos, pero con la misma sinceridad y fe estaban tratando de extender el conocimiento que habían recibido. 229 Estos hermanos no sabían nada de la misión del Espíritu Santo. Cuando Pablo les preguntó si habían recibido el Espíritu, contestaron: "Ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo." "¿En qué pues sois bautizados?" preguntó Pablo, y ellos dijeron: "En el bautismo de Juan."

ENTONCES EL APÓSTOL LES EXPUSO LAS GRANDES VERDADES que constituyen el fundamento de la esperanza del cristiano. Les habló de la vida de Cristo en esta tierra, y de su cruel muerte de ignominia. Les dijo cómo el Señor de la vida había roto las barreras de la tumba, y se había levantado triunfante de la muerte. Repitió la comisión del Salvador a sus discípulos: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." (Mat. 28:18,19.) Les habló también de la promesa de Cristo de enviar el Consolador, por cuyo poder se realizarían poderosas señales y prodigios, y describió cuán gloriosamente esta promesa se había cumplido el día de Pentecostés.

CON PROFUNDO INTERÉS, Y AGRADECIDO y maravillado gozo, los hermanos escucharon las palabras de Pablo. Por la fe aceptaron la maravillosa verdad del sacrificio expiatorio de Cristo, y le recibieron como su Redentor. Fueron bautizados entonces en el nombre de Jesús; "y habiéndoles impuesto Pablo las manos," recibieron también el bautismo del Espíritu Santo, por el cual fueron capacitados para hablar los idiomas de otras naciones, y para profetizar. 

ASÍ FUERON HABILITADOS para trabajar como misioneros en Éfeso y en su vecindad, y también para salir a proclamar el Evangelio en Asia Menor. Fue abrigando un espíritu humilde y susceptible a la enseñanza cómo estos hombres adquirieron la experiencia que los habilitó para salir como obreros al campo de la mies. 

SU EJEMPLO PRESENTA A LOS CRISTIANOS una lección de gran valor. Muchos hacen tan sólo poco progreso en la vida divina porque tienen demasiada suficiencia propia para ocupar la posición de alumnos. Se conforman con un conocimiento superficial de la 230 Palabra de Dios. No desean cambiar su fe o práctica, y por ende no hacen esfuerzos por adquirir mayor conocimiento.

SI LOS SEGUIDORES DE CRISTO BUSCARAN CON FERVOR LA SABIDURÍA, serían guiados a terrenos ricos de verdad, que ahora desconocen enteramente. El que se entregue plenamente a Dios, será guiado por la mano divina. Puede ser humilde y sin talentos al parecer; sin embargo, si con corazón amante y confiado obedece toda indicación de la voluntad de Dios, sus facultades se purificarán, ennoblecerán y vigorizarán, y sus capacidades aumentarán. A medida que atesore las lecciones de la sabiduría divina, se le confiará una comisión sagrada; y será capacitado para hacer de su vida un honor para Dios y una bendición para el mundo. "El principio de tus palabras alumbra; hace entender a los simples." (Sal. 119:130).  

HOY Son Demasiados Los Que Ignoran Tanto Como Los Creyentes De Éfeso La Obra Del Espíritu Santo En El Corazón. 

SIN EMBARGO, ninguna verdad se enseña más claramente en la Palabra de Dios. Los profetas y apóstoles se han explayado en este tema. Cristo mismo nos llama la atención al crecimiento del mundo vegetal como una ilustración de la operación de su Espíritu en el sostenimiento de la vida espiritual. La savia de la vid, ascendiendo desde la raíz, se difunde por las ramas, y provee al crecimiento y a la producción de flores y fruto. Así el poder vivificador del Espíritu Santo, que procede del Salvador, llena el alma, renueva los motivos y afectos, y pone hasta los pensamientos en obediencia a la voluntad de Dios, capacitando al que lo recibe para llevar los preciosos frutos de acciones santas.

EL AUTOR DE ESTA VIDA ESPIRITUAL ES INVISIBLE, y el método exacto por el cual se imparte y sostiene esta vida está más allá de la facultad explicativa de la filosofía humana. Sin embargo, las operaciones del Espíritu están siempre en armonía con la Palabra escrita. Lo que sucede en el mundo natural, pasa también en el espiritual. La vida natural es conservada momento tras momento por un poder divino; sin embargo, no es sostenida 231 por un milagro directo, sino por el uso de las bendiciones puestas a nuestro alcance. Así la vida espiritual es sostenida por el uso de los medios que la Providencia ha provisto. Para que el seguidor de Cristo crezca hasta convertirse en "un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo" (Efe. 4:13), debe comer del pan de vida y beber del agua de la salvación. Debe velar, orar y trabajar, y prestar atención en todas las cosas a las instrucciones de Dios consignadas en su Palabra.

LA EXPERIENCIA DE ESOS CONVERSOS JUDÍOS TIENE TODAVÍA OTRA LECCIÓN PARA NOSOTROS. Cuando fueron bautizados por Juan, no comprendieron bien la misión de Jesús como expiador de los pecados. Seguían creyendo graves errores, pero cuando recibieron mayor conocimiento, aceptaron alegremente a Cristo como su Redentor; y al dar este paso hacia adelante, cambiaron sus obligaciones. Cuando recibieron una fe más pura, hubo un cambio correspondiente en su vida. Como señal de este cambio, y como reconocimiento de su fe en Cristo, fueron bautizados de nuevo, en el nombre de Jesús.

SEGÚN SU COSTUMBRE, PABLO había comenzado su trabajo en Éfeso predicando en la sinagoga de los judíos. Continuó trabajando allí por tres meses, "disputando y persuadiendo del reino de Dios." Al principio fue recibido favorablemente; pero como en otros países, pronto fue combatido violentamente. "Algunos se endurecieron y rehusaron creer, hablando mal del Camino delante de la multitud." (V. M.) Como persistían en rechazar el Evangelio, el apóstol dejó de predicar en la sinagoga.

EL ESPÍRITU DE DIOS HABÍA OBRADO CON PABLO y por medio de él en sus labores por sus compatriotas. Se había presentado suficiente evidencia para convencer a todo aquel que deseara sinceramente conocer la verdad. Pero muchos se dejaron dominar por el prejuicio y la incredulidad, y rehusaron ceder a la evidencia más concluyente.

TEMIENDO QUE LA FE DE LOS CREYENTES PELIGRASE por el trato continuo de estos opositores de la verdad, Pablo se separó de ellos y reunió a los discípulos en una 232 entidad distinta, continuando sus instrucciones públicas en la escuela de Tirano, un maestro de cierta distinción.

PABLO VIO que se estaba abriendo delante de él una "puerta grande y eficaz," aunque eran muchos "los adversarios." (1 Cor. 16:9.) Éfeso era no solamente la más magnífica, sino la más corrupta de las ciudades de Asia. La superstición y los placeres sensuales dominaban en su abundante población. Bajo la sombra de sus templos se amparaban criminales de todas las clases, y florecían los vicios más degradantes.

ÉFESO ERA UN CENTRO POPULAR DEL CULTO DE DIANA. La fama del magnífico templo de "Diana de los Efesios" se extendía por toda Asia y el mundo. Su sobresaliente esplendor era el orgullo, no solamente de la ciudad, sino de la nación. El ídolo que estaba en el templo había caído del cielo, según la tradición. En él estaban escritos caracteres simbólicos, que se creía poseían gran poder. Los efesios habían escrito libros para explicar el significado y uso de estos símbolos.

ENTRE los que habían estudiado detenidamente estos costosos libros, había muchos magos, que ejercían una influencia poderosa sobre los supersticiosos adoradores de la imagen que estaba en el templo.

AL APÓSTOL PABLO, en sus trabajos en Éfeso, se le dieron señales especiales del favor divino. El poder de Dios acompañaba sus esfuerzos, y muchos eran sanados de enfermedades físicas. "Hacía Dios singulares maravillas por manos de Pablo: de tal manera que aún se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos." 

ESTAS MANIFESTACIONES DE PODER SOBRENATURAL eran mayores que todas las que se habían visto alguna vez en Éfeso, y eran de tal carácter que no podían ser imitadas por la habilidad de los prestidigitadores o los encantamientos de los hechiceros. Como estos milagros eran hechos en el nombre de Jesús de Nazaret, el pueblo tenía oportunidad de ver que el Dios del cielo era más poderoso que los magos que adoraban a la diosa Diana. Así exaltaba el 233 Señor a su siervo, aun delante de los idólatras mismos, inmensurablemente por encima del más poderoso y favorecido de los magos.

Pero Aquel a quien están sujetos todos los espíritus del mal; quien había dado a su siervo autoridad sobre ellos, había de avergonzar y derrotar aún más a aquellos que despreciaban y profanaban su santo nombre. La hechicería había sido prohibida por la ley de Moisés, bajo pena de muerte; sin embargo, de tiempo en tiempo había sido practicada secretamente por judíos apóstatas. 

 EN EL TIEMPO DE LA VISITA DE PABLO A ÉFESO, había en la ciudad "algunos de los Judíos, exorcistas vagabundos," quienes, al ver las maravillosas obras hechas por él, "tentaron a invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos." Fue hecha una prueba por "siete hijos de un tal Sceva, Judío, príncipe de los sacerdotes." Al hallar a un hombre poseído por un demonio, le dijeron: "Os conjuro por Jesús, el que Pablo predica."  Pero "respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo: más vosotros ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos."

DE ESTE MODO SE DIO una prueba inequívoca de la santidad del nombre de Cristo, y el peligro a que se expone el que lo invoque sin fe en la divinidad de la misión del Salvador. "Y cayó temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Señor Jesús."

AHORA SE REVELARON HECHOS ANTES ESCONDIDOS. Al aceptar el cristianismo, algunos de los creyentes no habían renunciado completamente a sus supersticiones. Hasta cierto punto continuaban practicando la magia.  Ahora, convencidos de su error, 'muchos de los que habían creído, venían, confesando y dando cuenta de sus hechos."  Aun algunos de los mismos hechiceros fueron alcanzados por esta buena obra; y "muchos de los que habían practicado vanas artes, trajeron los libros, y 234 los quemaron delante de todos; y echada la cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta mil denarios. Así crecía poderosamente la palabra del Señor, y prevalecía."

AL QUEMAR ESTOS LIBROS DE MAGIA, los conversos efesios mostraron que ahora aborrecían las cosas en las cuales se habían deleitado una vez. Era por la magia cómo habían ofendido especialmente a Dios y puesto en peligro sus almas; y contra la magia manifestaron tal indignación. Así dieron evidencia de su verdadera conversión.

Estos Tratados Sobre Adivinación contenían reglas y formas de comunicarse con los malos espíritus. Eran los reglamentos del culto de Satanás, instrucciones para solicitar su ayuda y obtener de él información. Reteniendo estos libros, los discípulos se hubieran expuesto a la tentación; vendiéndolos, hubieran colocado la tentación en el camino de otros. Habían renunciado al reino de las tinieblas; y para destruir su poder, no vacilaron ante ningún sacrificio. Así la verdad triunfó sobre los prejuicios de los hombres, y también sobre su amor al dinero.

POR ESTA MANIFESTACIÓN DEL PODER DE CRISTO, se ganó una poderosa victoria en favor del cristianismo en la misma fortaleza de la superstición. La influencia que tuvo fue más extensa de lo que aun Pablo comprendía. Desde Éfeso las nuevas se extendieron ampliamente, y se dio un poderoso impulso a la causa de Cristo. Mucho después que el apóstol mismo hubo terminado su carrera, estas escenas vivían en la memoria de los hombres, y eran el medio de ganar conversos para el Evangelio.

ALGUNAS PERSONAS alientan la creencia de que las supersticiones paganas han desaparecido ante la civilización de este siglo (Veintiuno). Pero la Palabra de Dios y el duro testimonio de los hechos declaran que se practica la hechicería en nuestro tiempo tan seguramente como en los días de los magos de la antigüedad.

 EL ANTIGUO SISTEMA DE LA MAGIA ES, en realidad, el mismo que ahora se conoce con el nombre de espiritismo moderno. Satanás halla acceso a miles de mentes presentándose bajo el 235 disfraz de amigos desaparecidos. 

Las Sagradas Escrituras declaran que "los muertos nada saben." (Ecl. 9:5.) Sus pensamientos, su amor, su odio, han perecido. Los muertos no se comunican con los vivos. Pero fiel a su antigua astucia, Satanás emplea este recurso a fin de apoderarse de la dirección de la mente.

POR MEDIO DEL ESPIRITISMO, muchos de los enfermos, los enlutados, los curiosos, se están comunicando con los malos espíritus. Todos los que se atreven a hacer esto están en terreno peligroso. La palabra de verdad declara cómo los considera Dios. En los tiempos antiguos pronunció él severo juicio contra un rey que había enviado a pedir consejo a un oráculo pagano: "¿No hay Dios en Israel, que vosotros vais a consultar a Baalzebub dios de Ecrón? Por tanto así ha dicho Jehová: Del lecho en que subiste no descenderás, antes morirás ciertamente." (2 Rey. 1:3,4).

LOS MAGOS DE LOS TIEMPOS PAGANOS TIENEN SU CONTRAPARTE EN LOS MÉDIUMS ESPIRITISTAS, los clarividentes y los adivinos de hoy día. Las místicas voces que hablaban en Endor y en Éfeso están todavía extraviando a los hijos de los hombres con sus palabras mentirosas. Si se descorriera el velo ante nuestros ojos, podríamos ver a los ángeles malignos empleando todas sus artes para engañar y destruir. Dondequiera se ejerce una influencia para inducir a los hombres a olvidar a Dios, está Satanás ejerciendo su poder hechicero. 

CUANDO LOS HOMBRES se entregan a su influencia, antes que se den cuenta la mente se confunde y el alma se contamina. El pueblo actual de Dios debería prestar atención a la amonestación del apóstol a la iglesia de Éfeso: "No comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas." (Efe. 5:11.) 236

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación 

Del Evangelio De Jesucristo. (EGW). MHP


sábado, 6 de julio de 2019

13. ¿CÓMO PUES, PUEDE LLAMARSE EL EVANGELIO UN MENSAJE DE PAZ?


Cuando Isaías predijo el nacimiento del Mesías, le confirió el título de "Príncipe de Paz." Cuando los ángeles anunciaron a los pastores que Cristo había nacido, cantaron sobre los valles de Belén: "Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres." (Lucas 2: 14.) 

HAY CONTRADICCIÓN aparente entre estas declaraciones proféticas y las palabras de Cristo: 
"No vine a traer paz, sino espada." (Mateo 10:34. V.M.) Pero si se las entiende correctamente, se nota armonía perfecta entre ellas. 

El Evangelio es un mensaje de paz. El cristianismo es un sistema que, 51 de ser recibido y practicado, derramaría paz, armonía y dicha por toda la tierra. La religión de Cristo unirá en estrecha fraternidad a todos los que acepten sus enseñanzas. 

La misión de Jesús consistió en reconciliar a los hombres con Dios, y así a unos con otros; pero el mundo en su mayoría se halla bajo el dominio de Satanás, el enemigo más encarnizado de Cristo. 
El Evangelio presenta a los hombres principios de vida que contrastan por completo con sus hábitos y deseos, y por esto se rebelan contra él. Aborrecen la pureza que pone de manifiesto y condena sus pecados, y persiguen y dan muerte a quienes los instan a reconocer sus sagrados y justos requerimientos. Por esto, es decir, por los odios y disensiones que despiertan las verdades que trae consigo, el Evangelio se LLAMA UNA ESPADA.

La providencia misteriosa que permite que los justos sufran persecución por parte de los malvados, ha sido causa de gran perplejidad para muchos que son débiles en la fe. 

Hasta los hay que se sienten tentados a abandonar su confianza en Dios porque él permite que los hombres más viles prosperen, mientras que los mejores y los más puros sean afligidos y atormentados por el cruel poderío de aquéllos. 

¿Cómo es posible, dicen ellos, que Uno que es todo justicia y misericordia y cuyo poder es infinito tolere tanta injusticia y opresión? 

Es una cuestión que no nos incumbe. Dios nos ha dado suficientes evidencias de su amor, y no debemos dudar de su bondad porque no entendamos los actos de su providencia. Previendo las dudas que asaltarían a sus discípulos en días de pruebas y obscuridad, el Salvador les dijo: "Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán." (Juan 15:20.) Jesús sufrió por nosotros más de lo que cualquiera de sus discípulos pueda sufrir al ser víctima de la crueldad de los malvados.

Los que son llamados a sufrir la tortura y el martirio, no hacen más que seguir las huellas del amado Hijo de Dios. 52 "El Señor no tarda su promesa." (2 Pedro 3: 9.) El no se olvida de sus hijos ni los abandona, pero permite a los malvados que pongan de manifiesto su verdadero carácter para que ninguno de los que quieran hacer la voluntad de Dios sea engañado con respecto a ellos. Además, los rectos pasan por el horno de la aflicción para ser purificados y para que por su ejemplo otros queden convencidos de que la fe y la santidad son realidades, y finalmente para que su conducta intachable condene a los impíos y a los incrédulos.

Dios permite que los malvados prosperen y manifiesten su enemistad contra él, para que cuando hayan llenado la medida de su iniquidad, todos puedan ver la justicia y la misericordia de Dios en la completa destrucción de aquéllos.

 Pronto llega el día de la venganza del Señor, cuando todos los que hayan transgredido su ley y oprimido a su pueblo recibirán la justa recompensa de sus actos; cuando todo acto de crueldad o de injusticia contra los fieles de Dios será castigado como si hubiera sido hecho contra Cristo mismo.


OTRO ASUNTO HAY de más importancia aún, que debería llamar la atención de las iglesias en el día de hoy. El apóstol Pablo declara que "todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución." (2 Timoteo 3:12.) 

¿Por qué, entonces, parece adormecida 
la persecución en nuestros días? 

El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición. La religión que se profesa hoy no tiene el carácter puro y santo que distinguiera a la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Si el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo, ello se debe tan sólo al espíritu de transigencia con el pecado, a que las grandes verdades de la Palabra de Dios son miradas con indiferencia, y a la poca piedad vital que hay en la iglesia. Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el espíritu de persecución revivirá también y el fuego de la persecución volverá a encenderse. CS EGW MHP

sábado, 22 de junio de 2019

CAPÍTULO 26. APOLOS EN CORINTO.

Basado en Hechos 18:18-28. 

DESPUÉS de dejar Corinto, el próximo escenario de la labor de Pablo fue Éfeso. Estaba en camino a Jerusalén, para asistir a una fiesta próxima; y su estada en Éfeso fue necesariamente breve. Razonó en la sinagoga con los judíos, quienes fueron impresionados tan favorablemente que le rogaron que continuara sus labores entre ellos. Su plan de visitar a Jerusalén le impidió detenerse entonces, mas prometió volver a visitarles, "queriendo Dios." 
AQUILA Y PRISCILA LE HABÍAN ACOMPAÑADO A ÉFESO, y los dejó allí para que continuaran la obra que había comenzado. 

SUCEDIÓ QUE "LLEGÓ ENTONCES A ÉFESO UN JUDÍO, LLAMADO APOLOS, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras." 
HABÍA OÍDO La Predicación De Juan El Bautista, había recibido el bautismo del arrepentimiento, y era un testigo viviente de que el trabajo del profeta no había sido inútil. El informe de la Escritura respecto a Apolos es que "era instruido en el camino del Señor; y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñado solamente en el bautismo de Juan."
Mientras estaba en Éfeso, Apolos "comenzó a hablar confiadamente en la sinagoga." Entre los oyentes estaban Aquila y Priscila, quienes, percibiendo que no había recibido todavía toda la luz del Evangelio, "le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios."

 POR SU ENSEÑANZA adquirió una comprensión más clara de las Escrituras, y llegó a ser uno de los abogados más capaces de la fe cristiana.

APOLOS DESEABA IR A ACAYA, y los hermanos de Éfeso "escribieron 219 a los discípulos que le recibiesen" como a un maestro en plena armonía con la iglesia de Cristo. Fue a Corinto, donde, en trabajo público y de casa en casa, "con gran vehemencia convencía . . . a los Judíos, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo." Pablo había sembrado la semilla de la verdad; Apolos ahora la regaba.  

EL ÉXITO QUE TUVO APOLOS en la predicación del Evangelio indujo a algunos creyentes a exaltar sus labores por encima de las de Pablo. Esta comparación de un hombre con otro produjo en la iglesia un espíritu partidista que amenazaba impedir grandemente el progreso del Evangelio.

DURANTE EL AÑO Y MEDIO QUE PABLO HABÍA PASADO EN CORINTO, había presentado intencionalmente el Evangelio en su sencillez. No "con altivez de palabra, o de sabiduría," había ido a los corintios, sino con temor y temblor, y "con demostración del Espíritu y de poder," había declarado "el testimonio de Cristo," para que su fe no estuviese "fundada en sabiduría de hombres, más en poder de Dios." (1 Cor. 2:1,4,5).

PABLO HABÍA ADAPTADO necesariamente su método de enseñanza a la condición de la iglesia. "Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales ­les explicó más tarde,- sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os dí a beber leche, y no vianda: porque aún no podíais, ni aun podéis ahora." (1 Cor. 3:1,2).

Muchos de los creyentes corintios habían sido lentos para aprender las lecciones que él se había esforzado por enseñarles. Su progreso en el conocimiento espiritual no había estado en proporción con sus privilegios y oportunidades. 
Cuando hubieran tenido que estar muy adelantados en la vida cristiana, y hubieran debido ser capaces de comprender y practicar las verdades más profundas de la Palabra, estaban donde se hallaban los discípulos cuando Cristo les dijo: "Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar." (Juan 16:12.) 

LOS CELOS, las malas sospechas y la acusación habían cerrado el corazón de muchos de los creyentes corintios a la obra plena del Espíritu Santo, el cual "todo lo escudriña, 220 aun lo profundo de Dios." (1 Cor. 2:10.) Por sabios que pudieran ser en el conocimiento mundano, no eran sino niños en el conocimiento de Cristo.  

HABÍA SIDO LA OBRA DE PABLO instruir a los conversos corintios en los rudimentos, el alfabeto mismo, de la fe cristiana. Se había visto obligado a instruirlos como a quienes ignoraban las operaciones del poder divino en el corazón. En aquel tiempo eran incapaces de comprender los misterios de la salvación; porque "el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente." (1 Cor. 2:14.).
 PABLO se había esforzado por sembrar la semilla, y otros debían regarla.  Los que le siguieran debían llevar adelante la obra desde el punto donde él la había dejado, dando luz y conocimiento espirituales al debido tiempo, cuando la iglesia fuera capaz de recibirlos.

Cuando el apóstol emprendió su trabajo en Corinto, comprendió que debía presentar de la manera más cuidadosa las grandes verdades que deseaba enseñar. 

SABÍA que entre sus oyentes habría orgullosos creyentes en las teorías humanas y exponentes de los falsos sistemas de culto, que estaban palpando a ciegas, esperando encontrar en el libro de la naturaleza teorías que contradijeran la realidad de la vida espiritual e inmortal revelada en las Escrituras. 

SABÍA también que habría críticos que se esforzarían por refutar la interpretación cristiana de la palabra revelada, y que los escépticos tratarían al Evangelio de Cristo con escarnio y burla.

MIENTRAS se esforzaba por conducir almas al pie de la cruz, Pablo no se atrevió a reprender directamente a los licenciosos, y a mostrar cuán horrible era su pecado a la vista de un Dios Santo. Más bien les presentó el verdadero objeto de la vida, y trató de inculcarles las lecciones del Maestro divino, que, si eran recibidas, los elevarían de la mundanalidad y el pecado a la pureza y la justicia.  

SE EXPLAYÓ ESPECIALMENTE en la piedad práctica y en la santidad que deben tener aquellos que serán 221 considerados dignos de un lugar en el reino de Dios. Anhelaba ver penetrar la luz del Evangelio de Cristo en las tinieblas de su mente, para que pudieran ver cuán ofensivas a la vista de Dios eran sus prácticas inmorales. Por lo tanto, la nota tónica de su enseñanza entre ellos era Cristo y él crucificado.

 TRATÓ DE MOSTRARLES que su más ferviente estudio y su mayor gozo debía ser la maravillosa verdad de la salvación por el arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo.

EL FILÓSOFO se aparta de la luz de la salvación, porque ella cubre de vergüenza sus orgullosas teorías;

EL MUNDANO rehúsa recibirla porque ella lo separaría de sus ídolos terrenales.  

PABLO vio que el carácter de Cristo debía ser entendido antes que los hombres pudieran amarle, o ver la cruz con los ojos de la fe. Aquí debe comenzar ese estudio que será la ciencia y el canto de los redimidos por toda la eternidad. 

Solamente a la luz de la cruz puede estimarse el valor del alma humana.

LA INFLUENCIA REFINADORA DE LA GRACIA DE DIOS CAMBIA EL TEMPERAMENTO NATURAL DEL HOMBRE. El cielo no sería deseable para las personas de ánimo carnal; sus corazones naturales y profanos no serían atraídos por aquel lugar puro y santo; y si se les permitiera entrar, no hallarían allí cosa alguna que les agradase. Las propensiones que dominan el corazón natural deben ser subyugadas por la gracia de Cristo, antes que el hombre caído sea apto para entrar en el cielo y gozar del compañerismo de los ángeles puros y santos. Cuando el hombre muere al pecado y despierta a una nueva vida en Cristo, el amor divino llena su corazón; su entendimiento se santifica; bebe en una fuente inagotable de gozo y conocimiento; y la luz de un día eterno brilla en su senda, porque con él está continuamente la Luz de la vida.

PABLO HABÍA TRATADO DE IMPRESIONAR en la mente de los hermanos corintios el hecho de que él y los ministros que estaban asociados con él no eran sino hombres comisionados por Dios para enseñar la verdad; que todos estaban ocupados en la misma obra; y que dependían igualmente de Dios para tener 222 éxito en sus labores. 

LA DISCUSIÓN que se había levantado en la iglesia en cuanto a los méritos relativos de los diferentes ministros, no estaba de acuerdo con la voluntad de Dios, sino que era el resultado de abrigar los atributos del corazón natural. "Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo: y el otro: yo de Apolos; ¿no sois carnales? ¿Qué pues es Pablo? ¿y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que a cada uno ha concedido el Señor. Yo planté, Apolos regó; mas Dios ha dado el crecimiento. Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento." (1 Cor. 3:4-7).

PABLO fue quien predicó primero el Evangelio en Corinto y quien había organizado la iglesia allí. Esta era la obra que el Señor le había asignado. Más tarde, por la dirección de Dios, otros obreros fueron enviados allí, para que ocuparan su debido lugar. La semilla sembrada debía regarse, y esto debía hacerlo Apolos. Siguió a Pablo en su obra, para dar instrucción adicional y ayudar al crecimiento de la semilla sembrada. Conquistó los corazones del pueblo, pero era Dios el que daba el crecimiento.  

NO es el poder humano, SINO el divino, el que obra la transformación del carácter. 

LOS QUE PLANTAN y los que riegan, no hacen crecer la semilla; trabajan bajo la dirección de Dios, como sus agentes señalados, y cooperan con él en su obra. Al Artífice maestro pertenecen el honor y la gloria del éxito.

Los siervos de Dios no poseen todos los mismos dones, pero son todos obreros suyos. Cada uno debe aprender del gran Maestro, y comunicar entonces lo que ha aprendido. Dios ha dado a cada uno de sus mensajeros un trabajo individual. Hay diversidad de dones, pero todos los obreros deben estar unidos armoniosamente, dominados por la influencia santificadora del Espíritu Santo. A medida que den a conocer el Evangelio de la salvación, muchos serán convencidos y convertidos por el poder de Dios. El instrumento humano se esconde con Cristo en Dios, y Cristo aparece como el principal entre diez mil, y todo él codiciable. 223 "Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois." (1 Cor. 3:8,9).

EN ESTE PASAJE EL APÓSTOL COMPARA LA IGLESIA A UN CAMPO CULTIVADO, en el cual trabajan los viñedos, cuidando de la viña del plantío del Señor; y también con un edificio, que debe crecer para convertirse en un templo santo para el Señor. Dios es el Obrero maestro, y él ha señalado a cada uno su obra. 
Todos han de trabajar bajo su supervisión, permitiéndole obrar en favor de sus siervos y por medio de ellos. Les da tacto y habilidad, y si prestan oído a su instrucción, corona de éxito sus esfuerzos.

LOS SIERVOS DE DIOS HAN DE TRABAJAR JUNTOS, fusionando sus personalidades en una forma bondadosa y cortés, previniéndose con honra los unos a los otros. (Rom. 12:10). No debe haber crítica, falta de bondad; no debe hacerse trizas el trabajo de otros, ni ha de haber distintos partidos. Cada hombre a quien el Señor ha encomendado su mensaje tiene su trabajo específico. Cada uno tiene su propia individualidad que no debe fundirse en la de ningún otro. Sin embargo, cada uno debe trabajar en armonía con sus hermanos. 

EN SU SERVICIO, LOS OBREROS DE DIOS HAN DE SER ESENCIALMENTE UNO. Ninguno ha de erigirse en modelo ni debe hablar despectivamente de sus colaboradores o tratarlos como inferiores. Bajo Dios, cada uno ha de hacer su trabajo señalado, respetado, amado y animado por los otros obreros. Juntos han de llevar adelante la obra hasta completarla.

Estos principios se exponen extensamente en la primera epístola de Pablo a la iglesia de Corinto.  

EL APÓSTOL SE REFIERE A LOS "MINISTROS DE CRISTO" como "dispensadores de los misterios de Dios;" y de su trabajo declara: "Se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel. Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, o de juicio humano; y ni aun yo me juzgo. Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es. 224 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza." (1 Cor. 4:1-5).

Ningún ser humano ha sido autorizado para juzgar a los diferentes siervos de Dios. Sólo el Señor es el juez de la obra del hombre, y él dará a cada uno su justa recompensa.

EL APÓSTOL, CONTINUANDO, Se Refirió Directamente A Las Comparaciones que se habían hecho entre sus labores y las de Apolos: "Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis a no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro. Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como sino hubieras recibido?" (1 Cor. 4:6,7).

PABLO EXPUSO CLARAMENTE A LA IGLESIA los peligros y las penurias que él y sus asociados habían soportado pacientemente en su servicio por Cristo. "Hasta esta hora ­declaró él,­ hambreamos, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos heridos de golpes, y andamos vagabundos; y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos: padecemos persecución, y sufrimos: somos blasfemados, y rogamos: hemos venido a ser como la hez del mundo, el desecho de todos hasta ahora. No escribo esto para avergonzaros: mas amonéstoos como a mis hijos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; que en Cristo Jesús yo os engendré por el evangelio." (1 Cor. 4:11-15).

EL QUE ENVÍA A LOS OBREROS EVANGÉLICOS como embajadores suyos es deshonrado cuando se manifiesta entre los oidores una fuerte adhesión hacia algunos pastores favoritos, al punto de haber mala voluntad para aceptar las labores de otros maestros. El Señor envía ayuda a sus hijos, no siempre de acuerdo con el agrado de ellos, sino según la necesitan; porque los hombres tienen una visión limitada y no pueden discernir lo que es para 225 su más alto bien. 

ES MUY RARO QUE UN MINISTRO POSEA TODAS LAS CUALIDADES necesarias para perfeccionar una iglesia según todos los requerimientos del cristianismo; por lo tanto, Dios a menudo le envía otros pastores, cada uno de los cuales posee algunas cualidades de que carecían los otros. La iglesia ha de aceptar con agradecimiento a estos siervos de Cristo, tal como aceptaría al Maestro mismo. Ha de tratar de sacar todos los beneficios posibles de la instrucción que de la Palabra de Dios le dé cada ministro.  

LAS VERDADES Que Los Siervos De Dios Presenten Han De Ser Aceptadas Y Apreciadas Con La Mansedumbre Propia De La Humildad, Pero Ningún Ministro Ha De Ser Idolatrado.

POR LA GRACIA DE CRISTO, los ministros de Dios son hechos mensajeros de luz y bendición. Cuando por oración ferviente y perseverante sean dotados por el Espíritu Santo y avancen cargados con la preocupación de la salvación de las almas, con sus corazones llenos de celo por extender los triunfos de la cruz, verán el fruto de sus labores.  

REHUSANDO RESUELTAMENTE desplegar sabiduría humana o exaltarse a sí mismos, realizarán una obra que soportará los asaltos de Satanás. Muchas almas se volverán de las tinieblas a la luz, y se establecerán muchas iglesias. Los hombres se convertirán, no al instrumento humano, sino a Cristo. El yo se mantendrá oculto; sólo Jesús, el Hombre del Calvario, aparecerá.

AQUELLOS QUE TRABAJAN POR CRISTO hoy día pueden revelar las mismas excelencias distintivas reveladas por los que en el tiempo apostólico proclamaron el Evangelio. 
Dios Está Tan Dispuesto A Dar El Poder A Sus Siervos Hoy Como Estaba Dispuesto A Darlo A Pablo Y Apolos, A Silas, A Timoteo, A Pedro, A Santiago Y Juan.

EN EL TIEMPO DE LOS APÓSTOLES había algunas mal inspiradas almas que pretendían creer en Cristo, pero rehusaban manifestar respeto a sus embajadores. Declaraban que no seguían al maestro humano, sino que eran enseñadas directamente por Cristo, sin la ayuda de los ministros del Evangelio. Eran 226 independientes de espíritu, y no estaban dispuestos a someterse a la voz de la iglesia. Tales hombres estaban en grave peligro de ser engañados.

DIOS HA PUESTO EN LA IGLESIA, como sus ayudadores señalados, hombres de diversos talentos, para que por la sabiduría combinada de muchos, pueda cumplirse la voluntad del Espíritu. Los hombres que proceden de acuerdo con sus propios rasgos fuertes de carácter, y rehúsan llevar el yugo con otros que han tenido larga experiencia en la obra de Dios, llegarán a cegarse por la confianza propia y a incapacitarse para discernir entre lo falso y lo verdadero. 

NO ES SEGURO ELEGIR A LOS TALES como dirigentes de la iglesia; porque seguirían su propio juicio y plan, sin importarles el juicio de sus hermanos. Es fácil para el enemigo trabajar por medio de aquellos que, necesitando consejo ellos mismos a cada paso, asumen el cuidado de las almas por su propia fuerza, sin haber aprendido la humildad de Cristo.

LAS IMPRESIONES SOLAS NO SON UNA GUÍA SEGURA DEL DEBER. A menudo el enemigo induce a los hombres a creer que es Dios quien los guía, cuando en realidad están siguiendo sólo el impulso humano. 

Pero si vigilamos cuidadosamente, si consultamos a nuestros hermanos, se hará comprender la voluntad del Señor; porque la promesa es: "Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera." (Sal. 25:9).

EN LA IGLESIA CRISTIANA PRIMITIVA HABÍA ALGUNOS QUE REHUSABAN RECONOCER A PABLO Y A APOLOS, y sostenían que Pedro era su jefe. Afirmaban que Pedro había sostenido la más estrecha relación con Cristo cuando el Señor estuvo en la tierra, mientras que Pablo había perseguido a los creyentes. Las opiniones y los sentimientos de los tales estaban dominados por el prejuicio. No manifestaban la liberalidad, la generosidad, la ternura, que revelan que Cristo habita en el corazón.

HABÍA PELIGRO de que este ESPÍRITU PARTIDISTA produjera un gran mal en la iglesia cristiana; y el Señor le indicó a Pablo que pronunciara palabras de ferviente amonestación y solemne 227 protesta. A aquellos que decían: "Yo cierto soy de Pablo, pues yo de Apolos; y yo de Cefas, y yo de Cristo," el apóstol preguntó: "¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿o habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?" "Así que, ninguno se gloríe en los hombres ­suplicó;­ porque todo es vuestro; sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir; todo es vuestro; y vosotros de Cristo; y Cristo de Dios." (1Cor. 1:12,13; 3:21-23).

PABLO Y APOLOS ESTABAN EN PERFECTO ACUERDO. El último estaba chasqueado y apenado por la disensión existente en la iglesia de Corinto; no se aprovechó de la preferencia que se le mostraba, ni la estimuló, sino que abandonó rápidamente el campo de lucha. Cuando Pablo, más tarde, le instó a visitar a Corinto, rehusó hacerlo, y no trabajó de nuevo allí hasta mucho tiempo después, cuando la iglesia había alcanzado una condición espiritual mejor. 228
Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación 
Del Evangelio De Jesucristo. (EGW). MHP


CAPÍTULO 25. LAS CARTAS A LOS TESALONICENSES.

Basado en 1 Y 2 Carta A Los Tesalonicenses. 

LA LLEGADA DE SILAS Y TIMOTEO DESDE MACEDONIA, durante la permanencia de Pablo en Corinto, había alegrado grandemente al apóstol. Ellos le trajeron buenas nuevas de la "fe y caridad" de aquellos que habían aceptado la verdad durante la primera visita de los mensajeros evangélicos a Tesalónica. El corazón de Pablo simpatizaba tiernamente con esos creyentes, que, en medio de la prueba y la adversidad, habían permanecido fieles a Dios. Anhelaba visitarlos en persona, pero como no podía hacerlo entonces, les escribió.

 EN ESTA CARTA A LA IGLESIA DE TESALÓNICA, El Apóstol Expresa Su Gratitud A Dios Por Las Alegres Nuevas De Su Aumento De Fe.

"HERMANOS ­ESCRIBIÓ,­ recibimos consolación de vosotros en toda nuestra necesidad y aflicción por causa de vuestra fe: porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor. 

Por lo cual, ¿qué hacimiento de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, orando de noche y de día con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta a vuestra fe?" 

"DAMOS SIEMPRE GRACIAS A DIOS POR TODOS VOSOTROS, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones; sin cesar acordándonos delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, y del trabajo de amor, y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesucristo." Muchos de los creyentes de Tesalónica se habían vuelto "de los ídolos . . . al Dios vivo y verdadero." Habían recibido "la palabra con mucha tribulación;" y sus corazones estaban llenos 208 del "gozo del Espíritu Santo." El apóstol declaró que por su fidelidad en seguir al Señor, eran "ejemplo a todos los que" habían "creído en Macedonia y en Acaya." 

ESTAS PALABRAS DE ALABANZA NO ERAN INMERECIDAS; "porque de vosotros escribió ­ha sido divulgada la palabra del Señor no sólo en Macedonia y en Acaya, más aún en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido." 

LOS CREYENTES TESALONICENSES ERAN VERDADEROS MISIONEROS. Sus corazones ardían de celo por el Salvador que los había librado del temor y "de la ira que ha de venir." Por la gracia de Cristo, se había producido una maravillosa transformación en sus vidas; y la palabra del Señor, hablada por ellos, era acompañada de poder. Los corazones eran ganados por las verdades presentadas, y almas eran añadidas al número de los creyentes. 

EN ESTA PRIMERA EPÍSTOLA, Pablo se refirió a su manera de trabajar entre los tesalonicenses. Declaró que no había tratado de ganar conversos por medio del engaño o dolo. "Según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, el cual prueba nuestros corazones. Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabéis, ni tocados de avaricia; Dios es testigo; ni buscamos de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cría, que regala a sus hijos: tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no sólo el evangelio de Dios, más aun nuestras propias almas; porque nos erais carísimos." 

"Vosotros sois testigos, y Dios ­continúa el apóstol,­ de cuán santa y justa e irreprensiblemente nos condujimos con vosotros que creísteis: así como sabéis de qué modo exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, como el padre a sus hijos. Y os protestábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria. "Por lo cual, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis 209 de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creísteis." 

"Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo en su venida? Que vosotros sois nuestra gloria y gozo." 

EN SU PRIMERA EPÍSTOLA A LOS CREYENTES TESALONICENSES, Pablo Se Esforzó Por Instruirlos Respecto Al Verdadero Estado De Los Muertos.

Dijo que los muertos dormían en la inconsciencia: "Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.... Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor." 

Los Tesalonicenses Se Habían Aferrado Ansiosamente A La Idea De Que Cristo Estaba Por Venir Para Transformar A Los Fieles Que Vivían, Y Llevarlos Consigo. Habían protegido cuidadosamente la vida de sus amigos, para que no murieran y perdieran la bendición que ellos esperaban recibir al venir su Señor. Pero sus amados, uno tras otro, les habían sido arrebatados; y con angustia los tesalonicenses habían mirado por última vez los rostros de sus muertos, atreviéndose apenas a esperar encontrarlos en la vida futura.

 Cuando abrieron y leyeron la epístola de Pablo, las palabras referentes al verdadero estado de los muertos proporcionaron gran gozo y consuelo a la iglesia. Pablo mostró que aquellos que vivieran cuando Cristo viniese no irían antes al encuentro de su Señor que aquellos que hubieran dormido en Jesús. La voz del arcángel y la trompeta de Dios alcanzarían a los que durmieran, y los muertos en Cristo resucitarían primero, antes 210 que el toque de la inmortalidad se concediera a los vivos. "Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras." 

DIFÍCILMENTE PODEMOS APRECIAR LA ESPERANZA Y EL GOZO que esta seguridad proporcionó a la joven iglesia de Tesalónica. Ellos creyeron y atesoraron la carta que les envió su padre en el Evangelio, y sus corazones se llenaron de amor a él. Él les había dicho estas cosas antes; pero en aquel entonces sus mentes estaban tratando de asimilar doctrinas que les parecían nuevas y extrañas; y no es sorprendente que la fuerza de algunos puntos no se había impresionado vívidamente en su espíritu. 

PERO TENÍAN HAMBRE DE LA VERDAD, y la epístola de Pablo les dio nueva esperanza y fuerza, y una fe más firme en Aquel cuya muerte había sacado a luz la vida y la inmortalidad, y les dio un afecto más profundo por él. Ahora se regocijaban en el conocimiento de que sus amados amigos se levantarían de la tumba, para vivir para siempre en el reino de Dios.

 LAS TINIEBLAS que habían envuelto el lugar de descanso de los muertos se disiparon. Un nuevo esplendor coronó la fe cristiana, y vieron una nueva gloria en la vida, la muerte y la resurrección de Cristo. 

"También Traerá Dios Con Él A Los Que Durmieron En Jesús," Escribió Pablo. 

MUCHOS INTERPRETAN ESTE PASAJE como si significara que los que duermen serán traídos con Cristo desde el cielo, pero según Pablo, como Cristo se levantó de los muertos, así Dios traerá de sus tumbas a los santos que durmieron, y los llevará con él al cielo. ¡Qué precioso consuelo! ¡Qué gloriosa esperanza! no sólo para la iglesia de Tesalónica, sino para todos los cristianos dondequiera que estén. 

MIENTRAS PABLO TRABAJABA EN TESALÓNICA, había explicado tan plenamente el asunto de las señales de los tiempos, mostrando qué acontecimientos iban a suceder antes de la manifestación del Hijo del hombre en las nubes del cielo, que no consideró 211 necesario escribirles largamente en cuanto a este asunto. Se refirió, sin embargo, enfáticamente a sus enseñanzas anteriores. 

 "Acerca de los tiempos y los momentos ­dijo,­ no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche, que cuando dirán, Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente." 

SON MUCHOS HOY EN EL MUNDO Los Que Cierran Los Ojos A Las Evidencias Que Cristo dio para advertir a los hombres de su advenimiento. Tratan de aquietar toda aprensión, mientras las señales del fin se cumplen rápidamente, y el mundo se precipita hacia el tiempo cuando el Hijo del hombre se manifestará en las nubes del cielo. 

PABLO ENSEÑA QUE ES PECAMINOSO SER INDIFERENTE para con las señales que han de preceder a la segunda venida de Cristo. A los culpables de este descuido, los llama hijos de la noche y de las tinieblas. Anima a los vigilantes y despiertos con estas palabras: "Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón; porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios." 

SON ESPECIALMENTE IMPORTANTES PARA LA IGLESIA de nuestro tiempo las enseñanzas del apóstol sobre este punto. Para los que viven tan cerca de la gran consumación, deberían tener notable fuerza las palabras del apóstol: "Mas nosotros, que somos del día, estemos sobrios, vestidos de cota de fe y de caridad, y la esperanza de salud por yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por nuestro Señor Jesucristo; el cual murió por nosotros, para que o que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él." 

EL CRISTIANO VIGILANTE es el cristiano que trabaja, que procura celosamente hacer todo lo que puede para el adelantamiento del Evangelio. Como crece el amor por su Redentor, así también crece su amor por su prójimo. 

Tiene severas pruebas, como su Señor; pero no permite que las aflicciones agríen su 212 temperamento y destruyan su paz mental. Sabe que la prueba, si se la soporta bien, le refinará y purificará, y le unirá más con Cristo. 

 Los que son participantes de los sufrimientos de Cristo, serán también participantes de su consolación, y al fin compartirán también su gloria. "Os rogamos, hermanos ­continuó Pablo en su carta a los tesalonicenses,­ que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan: y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros."

 LOS CREYENTES TESALONICENSES SE VEÍAN MUY MOLESTADOS Por Hombres Que Se Levantaban Entre Ellos Con Ideas Y Doctrinas Fanáticas. Algunos andaban "fuera de orden, no trabajando en nada, sino ocupados en curiosear." La iglesia había sido debidamente organizada, y se habían nombrado dirigentes para que actuaran como ministros y diáconos. Pero había algunos voluntariosos e impetuosos que rehusaban someterse a aquellos que ocupaban puestos de autoridad en la iglesia. Los tales aseveraban tener no solamente derecho a juzgar por su cuenta, sino también a presentar insistentemente sus conceptos a la iglesia. 

 En vista de esto, Pablo llamó la atención de los tesalonicenses al respeto y la deferencia debidos a aquellos que habían sido escogidos para ocupar puestos de autoridad en la iglesia. En su ansia de que los creyentes de Tesalónica anduvieran en el temor de Dios, el apóstol les suplicó que manifestaran piedad práctica en la vida diaria. "Resta pues, hermanos ­escribió,­ que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que fuisteis enseñados de nosotros de cómo os conviene andar, y agradar a Dios, así vayáis creciendo. Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús. Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación." "Porque no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación." 

EL APÓSTOL PABLO SENTÍA QUE ERA RESPONSABLE en gran medida 213 del bienestar espiritual de aquellos que se convertían por sus labores. Deseaba que crecieran en el conocimiento del único Dios verdadero y de Jesucristo, a quien había enviado. A menudo en su ministerio se encontraba con pequeños grupos de hombres y mujeres que amaban a Jesús, y se postraba en oración con ellos para pedir a Dios que les enseñara cómo mantener una relación vital con él. A menudo se reunía en consejo con ellos para estudiar los mejores métodos de dar a otros la luz de la verdad evangélica. 

Y A MENUDO, cuando estaba separado de aquellos con quienes había trabajado así, suplicaba a Dios que los guardara del mal, y les ayudara a ser misioneros fervientes y activos. 

 Una De Las Mayores Evidencias De La Verdadera Conversión Es El Amor A Dios Y Al Hombre. Los Que Aceptan A Jesús Como Su Redentor Tienen Un Profundo Y Sincero Amor Por Otros De La Misma Preciosa Fe. 

 ESO PASABA CON LOS CREYENTES DE TESALÓNICA. "Más acerca de la caridad fraterna ­escribió el apóstol­ no habéis menester que os escriba: porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis los unos a los otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Empero os rogamos, hermanos, que abundéis más; y que procuréis tener quietud, y hacer vuestros negocios, y obréis de vuestras manos de la manera que os hemos mandado; a fin de que andéis honestamente para con los extraños, y no necesitéis de nada." 

"Y a vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros; para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles delante de Dios y nuestro Padre para la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos." "También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seáis sufridos para con todos. Mirad que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguid lo 214 bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos. Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." 

EL APÓSTOL AMONESTÓ A LOS TESALONICENSES A NO DESPRECIAR EL DON DE PROFECÍA, y con las palabras: "No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno," les ordenó que distinguieran cuidadosamente entre lo falso y lo verdadero. Les mandó que se abstuvieran de "toda especie de mal;" y termina su carta con la oración de que Dios los santifique en todo, para que su "espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os ha llamado ­añadió; ­el cual también lo hará." 

LA INSTRUCCIÓN QUE EL APÓSTOL ENVIÓ A LOS TESALONICENSES en su primera carta en cuanto a la segunda venida de Cristo, estaba perfectamente de acuerdo con su enseñanza anterior. Sin embargo, sus palabras fueron mal interpretadas por algunos hermanos tesalonicenses. Entendieron que él expresó la esperanza de que él mismo viviría para presenciar el advenimiento del Salvador. Esto aumentó su entusiasmo y excitación. Aquellos que habían descuidado anteriormente sus responsabilidades y deberes, se volvieron ahora más persistentes en imponer sus conceptos erróneos. 

EN SU SEGUNDA CARTA, Pablo procuró corregir su errónea comprensión de la enseñanza que les había dado, y trató de presentarles lo que en verdad creía. Expresó de nuevo su confianza en la integridad de ellos, así como su gratitud porque la fe de ellos era fuerte y porque abundaban en amor mutuo y para con la causa de su Señor. Les dijo que los presentaba a otras iglesias como ejemplo de la fe paciente y perseverante que soporta valerosamente persecución y tribulación; y dirigió su atención hacia el tiempo de la segunda venida de Cristo, cuando el pueblo de Dios descansará de todos sus cuidados y perplejidades. 215 

"Nosotros mismos ­escribió­ nos gloriarnos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís: . . . Y a vosotros que sois atribulados, dar reposo con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús del cielo con los ángeles de su potencia, en llama de fuego, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia.... Por lo cual, asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos de su vocación, e hincha de bondad todo buen intento, y toda obra de fe con potencia, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo." 

PERO antes de la venida de Cristo, iban a producirse importantes acontecimientos en el mundo religioso, predichos en la profecía. 

 EL APÓSTOL DECLARÓ: "No os mováis fácilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el día del Señor esté cerca. No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, oponiéndose y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios." 

Las palabras de Pablo no debían ser mal entendidas. No estaban destinadas a enseñar que él, por revelación especial, había anunciado a los tesalonicenses la inmediata venida de Cristo. Esa idea hubiera provocado confusión de fe; porque el desengaño conduce a menudo a la incredulidad.

EL APÓSTOL, POR LO TANTO, PREVINO A LOS HERMANOS que no recibiesen tal mensaje como si viniera de él; y procedió a recalcar el hecho de que el poder papal, tan claramente descrito por el profeta Daniel, estaba todavía por levantarse y que guerrearía contra el pueblo de Dios. Hasta que ese poder no realizara su obra 216 mortal y blasfema, sería inútil para la iglesia esperar la venida de su Señor. 

"¿NO os acordáis ­preguntó Pablo­ que cuando estaba todavía con vosotros, os decía esto?" Terribles habrían de ser las pruebas que sobrevendrían a la verdadera iglesia.

YA EN EL TIEMPO en que el apóstol Pablo escribía, el "misterio de iniquidad" había comenzado a obrar. 

 LOS SUCESOS Que Se Iban A Producir En Lo Futuro Serían "según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, y con todo engaño de iniquidad en los que perecen." Especialmente solemne es la declaración del apóstol respecto a aquellos que rehusaran recibir "el amor de la verdad." "Por tanto, pues ­declaró concerniente a todos los que deliberadamente rechazaran los mensajes de verdad,­ les envía Dios operación de error, para que crean a la mentira; para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes consintieron a la iniquidad."

 LOS HOMBRES no pueden rechazar con impunidad las amonestaciones que Dios les envía en su misericordia. De aquellos que persisten en apartarse de sus amonestaciones, Dios retira su Espíritu y los abandona a los engaños que aman. 

ASÍ BOSQUEJÓ PABLO la nefasta obra de aquel poder del mal que subsistiría durante largos siglos de tinieblas y persecución antes de la segunda venida de Cristo. 

 LOS CREYENTES TESALONICENSES HABÍAN ESPERADO INMEDIATA LIBERACIÓN; ahora se les alentó a emprender valerosamente, en el temor de Dios, la obra que tenían por delante. El apóstol les recomendó que no descuidaran sus deberes ni se entregaran a la espera ociosa. Después de sus brillantes expectativas de inmediata liberación, la rutina de la vida diaria y la oposición que debían afrontar podían parecerles doblemente penosas. Por lo tanto los exhortó a estar firmes en la fe: "Estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dio 217 consolación eterna, y buena esperanza por gracia, consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra."

 "Más fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del mal. Y tenemos confianza de vosotros en el Señor, que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. Y el Señor enderece vuestros corazones en el amor de Dios, y en la paciencia de Cristo." 

LA OBRA DE LOS CREYENTES LES HABÍA SIDO DADA POR DIOS. Por su fiel adhesión a la verdad habían de dar a otros la luz que habían recibido. El apóstol les recomendó que no se cansaran de hacer el bien, y les señaló su propio ejemplo de diligencia en los asuntos temporales mientras trabajaba con incansable celo en la causa de Cristo. Reprobó a aquellos que se habían entregado a la pereza y a la excitación sin propósito, y les indicó que, "trabajando con reposo," comieran "su pan." 

TAMBIÉN ORDENÓ A LA IGLESIA que excluyera de su comunión a cualquiera que persistiera en descuidar la instrucción dada por los ministros de Dios. "Mas no lo tengáis como a enemigo ­añadió,­ sino amonestadle como a hermano." 
TAMBIÉN ESTA EPÍSTOLA la termina Pablo con una oración, en la que pide que en medio de los afanes y pruebas de la vida, la paz de Dios y la gracia del Señor Jesucristo los consolasen y sostuviesen. 218

Los Hechos De Los Apóstoles En La Proclamación 
Del Evangelio De Jesucristo. (EGW). MHP