domingo, 13 de diciembre de 2009

SECCIÓN XVI. PRINCIPIOS TERAPÉUTICOS Y SU APLICACIÓN


81. Una Terapia Mental Segura.
Uso correcto de la influencia mental.
En el tratamiento de los enfermos no debe pasarse por alto el efecto de la influencia ejercida por la mente. Aprovechada debidamente, esta influencia resulta uno de los agentes más eficaces para combatir la enfermedad.­ MC 185 (1905).

Consejo a un médico.
Las almas pobres y afligidas que se pusieron en contacto con Ud., necesitaban más de su atención de lo que realmente recibieron. Ud. podía animarlas a mirar a Jesús para que al contemplarlo se transformaran a su imagen.­ Carta 121, 1901; (MM 112).

Lucha constante contra la imaginación concupiscente.
Quien desee participar de la naturaleza divina debe huir de 762 la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia. Debe haber una lucha del alma, constante y fervorosa, contra las malas fantasías de la mente. Debe haber una permanente resistencia a pecar ya sea en pensamiento o en acción. El alma debe mantenerse libre de toda mancha por la fe en el que es capaz de guardarnos de toda caída. ­ RH, 12 de junio de 1888; (HC 113).

Debiéramos meditar en las Escrituras, pensando seria y sinceramente en las cosas que atañen a nuestra salvación eterna. La infinita misericordia, el amor de Jesús y el sacrificio hecho por nosotros, exigen una seria y solemne reflexión. Debiéramos espaciarnos en el carácter de nuestro querido Redentor e Intercesor. Debiéramos procurar comprender el significado del plan de salvación y meditar en la misión de Aquel que vino para salvar a su pueblo de sus pecados.
Nuestra fe y amor se fortalecerán mediante la contemplación de los temas celestiales. Nuestras oraciones serán más aceptables a Dios porque estarán más mezcladas con fe y amor. Serán más inteligentes y fervorosas. Habrá una confianza más constante en Jesús, y tendremos una experiencia diaria y viva de la voluntad y el poder de Cristo para salvar a todos los que acuden a Dios mediante él.­ MeM 115 (1888).

Las almas se fortalecen mediante el contacto con el Infinito.
Deberíamos ver a Dios en la naturaleza y estudiar su carácter en las obras de sus manos. La mente se fortalece al conocer a Dios, al leer sus atributos en las cosas que ha hecho. A medida que contemplamos su belleza y su grandeza en las obras de la naturaleza, nuestros afectos se orientan hacia Dios; y aunque nuestras almas se llenan de reverencia y nuestros espíritus se subyugan, adquieren vigor al ponerse en contacto con el Infinito por medio de sus maravillosas obras. La comunión con Dios mediante la oración humilde desarrolla y fortalece las facultades mentales y morales, y los poderes espirituales aumentan cuando dedicamos 763 nuestros pensamientos a cosas espirituales.­ 
YI, 13 de julio de 1893.

Guardemos las avenidas del alma .
El apóstol procuró enseñar a los creyentes cuán importante es impedir que la mente divague en asuntos prohibidos o gaste energías en cosas triviales. Los que no quieran ser víctimas de las trampas de Satanás, deben guardar bien las avenidas del alma; deben evitar leer, mirar y oír lo que podría sugerir pensamientos impuros. No se debe permitir que la mente se espacie al azar en cualquier tema que sugiera el enemigo de nuestras almas.
Hay que vigilar fielmente el corazón, o los males de afuera despertarán los males de adentro, y el alma vagará en tinieblas.­ HAp 427 (1911).

Efecto de la atmósfera personal.
La influencia de los pensamientos y actos de todo hombre es algo así como una atmósfera invisible, que aspiran sin darse cuenta quienes se ponen en contacto con él. Esta atmósfera a menudo está cargada de influencias ponzoñosas, y cuando se la inhala, el resultado es la degeneración moral.­ 5T 111 (1882).

Rodeado de una atmósfera de luz y paz.
Cristo ha hecho toda provisión para que su iglesia sea un cuerpo transformado, iluminado con la Luz del mundo, que posea la gloria de Emmanuel. Es su propósito que todo cristiano esté rodeado de una atmósfera espiritual de luz y paz. Desea que nosotros revelemos su propio gozo en nuestra vida.
La morada del Espíritu en nuestro corazón se revelará por la manifestación del amor celestial. La plenitud divina fluirá a través del agente humano consagrado, para ser luego transmitida a los demás. ­ PVGM 345 (ed. PP); 297 (ed. ACES) (1900).

Dependamos constantemente de Dios.
Muchos son incapaces de idear planes definidos para el porvenir. Su vida es inestimable. No pueden entrever el desenlace de los asuntos, 764 y esto los llena a menudo de ansiedad e inquietud. Recordemos que la vida de los hijos de Dios en este mundo es vida de peregrino. No tenemos sabiduría para planear nuestra vida. No nos incumbe amoldar el futuro a nuestra existencia. "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba" (Heb. 11: 8).
Cristo, en su vida terrenal, no se trazó planes personales. Aceptó los planes de Dios para él, y día tras día el Padre se los revelaba. Así deberíamos nosotros también depender de Dios, para que nuestras vidas fueran sencillamente el desarrollo de su voluntad. A medida que le encomendemos nuestros caminos, él dirigirá nuestros pasos.­ 
MC 380 (1905).

Valor de la terapia ocupacional.
Se me mostró que sería más beneficioso para la mayoría de los pacientes permitirles que hagan algún trabajo liviano, e incluso instarlos a que lo hagan, que animarlos a que se queden inactivos y ociosos. La mayor ayuda que se les podrá dar para la recuperación de la salud es ayudarlos a mantener activa la fuerza de voluntad para que despierte las facultades dormidas. Si se los separa del trabajo a los que han estado sobrecargados toda la vida, 
en nueve casos de cada diez ese cambio les hará daño.
Ese fue el caso de mi esposo. Se me mostró que el trabajo físico practicado al aire libre es preferible al que se lleva a cabo en habitaciones; pero si no es posible, un trabajo liviano practicado en recintos cerrados podría ocupar y distraer la mente, e impedir que se piense en los síntomas y pequeños malestares, y también alejar la nostalgia.­ 1T 567, 568 (1867).* 765

Ejercicio físico bien dirigido.
Cuando los inválidos no tienen nada en que invertir su tiempo y atención, concentran sus pensamientos en sí mismos y se vuelven morbosos e irritables. Muchas veces se espacian en lo mal que se sienten, hasta figurarse que están mucho peor de lo que están y creer que no pueden hacer absolutamente nada.
En todos estos casos un ejercicio físico bien dirigido resultaría un remedio eficaz. En algunos casos es indispensable para la recuperación de la salud. La voluntad acompaña al trabajo manual; y lo que necesitan esos inválidos es que se les despierte la voluntad. Cuando la voluntad duerme, la imaginación se vuelve anormal y se hace imposible resistir la enfermedad.­ MC 183 (1905).

Quien consuela a los demás se consuela a sí mismo.
Muchas veces se solicitan oraciones por los afligidos, los tristes y los desalentados y esto es correcto. Debemos orar para que Dios derrame luz en la mente entenebrecida y consuele al corazón entristecido. Pero Dios responde a la oración hecha en favor de quienes se colocan en el canal de sus bendiciones. A la par que rogamos por estos afligidos, debemos animarlos a que hagan algo en auxilio de otros más necesitados que ellos. Las tinieblas se desvanecerán de sus corazones al procurar ayudar a otros. Al tratar de consolar a los demás con el consuelo que hemos recibido, la bendición refluye sobre nosotros.­
MC 198 (1905).

Descanso y restauración 
(consejo de Elena de White a su propio hijo).
Tengo algo que decirte. ¿No quisieras firmar el compromiso de que no debilitarás más el templo del Señor, ni lo dañarás trabajando cuando deberías descansar? Para tener los pensamientos adecuados y pronunciar las palabras convenientes debes darle descanso a tu cerebro. No dedicas suficiente tiempo a descansar. El cerebro y los nervios cansados se fortalecerían si introdujeras un cambio en este sentido...
Debemos descubrir la manera de disciplinarnos 766 cuidadosamente, y rehusar hacer todo lo que debilite las fuerzas físicas, mentales y morales. Necesitas una mente clara y paciente, capaz de soportar todo lo que pueda surgir. Necesitas un gran apoyo de lo alto. Ejerce fe, y deja los resultados en las manos de Dios. Una vez que hayas hecho lo mejor posible, ten buen ánimo. Cree y manténte firme. El enemigo tratará de que hagas alguna maniobra que te lleve a la derrota, pero tú no puedes permitirte eso. No puedes darte el lujo de hacer movimientos descontrolados. Necesitas la influencia que conseguirás al manifestar sabiduría y discreción.­ Carta 121, 1904.

Es esencial aflojar la tensión y descansar.
Se me mostró que los observadores del sábado como pueblo, trabajan demasiado sin permitirse cambios de actividad o períodos de descanso. La recreación es necesaria para los que se dedican al trabajo físico, y es más esencial todavía para aquellos cuya labor es principalmente mental. No es necesario, para la gloria de Dios o para nuestra salvación, mantener la mente ocupada en un trabajo constante y excesivo, aunque sea sobre temas religiosos.
Hay entretenimientos, como el baile, los naipes, el ajedrez, las damas, etc., que no podemos aprobar, porque el cielo los condena. Estos entretenimientos abren la puerta a un gran mal. No tienen una tendencia benéfica, sino que su influencia es excitante, y suscita en algunas mentes una pasión por esos entretenimientos que conduce a los juegos de azar y a la disipación. Todas estas diversiones deberían ser condenadas por los cristianos, y se debería ofrecer en su lugar algo totalmente inocuo.­ 1T 514 (1867).

Dios no nos exige más de lo que podemos hacer 
(consejo a un administrador sobrecargado).
El Señor ha conservado por gracia su vida para que Ud. trabaje en su obra. No quiere que trabaje por sí solo, separado del único poder que puede obrar con éxito para el cumplimiento de sus designios. Por lo tanto, no se queje, sino confíe, con la vista 767 puesta en Jesús, el autor y consumador de su fe. No se apresure demasiado. Lo que pueda hacer, sin exigirle mucho a sus facultades físicas y mentales, hágalo, pero no crea que está obligado a asumir tantas responsabilidades y tareas hasta el punto de no poder conservar su alma en el amor de Dios. La viña es del Señor; la obra en cada una de sus ramas le pertenece, y él quisiera que Ud. trabaje de manera que se conserven sus facultades físicas, mentales y morales. Recuerde que está colaborando con los instrumentos celestiales. No permita que el enemigo tenga la menor participación en esta sociedad. Reciba sus órdenes de Dios, y no se desanime porque sólo puede hacer la obra de un instrumento finito. El Infinito obrará con su poder para darle eficiencia.
No crea que se le pide que haga lo imposible. Tampoco espere esto de los demás. Pablo puede plantar y Apolo regar, pero Dios da el crecimiento (1 Cor. 3: 6). "Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, más tú permanecerás" (Sal. 102: 25, 26). "Todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán" (Heb. 1: 11, 12).­ Carta 86a, 1893.

Los esfuerzos individuales son necesarios.
Las víctimas de los malos hábitos deben reconocer la necesidad del esfuerzo personal. Otros harán con empeño cuanto puedan para levantarlos, y la gracia de Dios les es ofrecida sin costo; Cristo podrá interceder, sus ángeles podrán intervenir; pero todo será en vano si ellos mismos no resuelven combatirlos...
Al sentir el terrible poder de la tentación y la fuerza arrebatadora del deseo que lo arrastra a la caída, más de uno grita desesperado: "No puedo resistir al mal". Decidle que puede y que debe resistir. Puede haber sido vencido una y otra vez, pero no será siempre así. Carece de fuerza moral, y lo dominan los hábitos de una vida de pecado. Sus 768 promesas y resoluciones son como cuerdas de arena. El conocimiento de sus promesas quebrantadas y de sus votos malogrados debilitan la confianza en su propia sinceridad, y le hacen creer que Dios no puede aceptarlo ni cooperar con él, pero no tiene por qué desesperar.­ 
MC 130, 131 (1905).

El propósito final es importante.
El éxito en cualquier actividad requiere una meta definida. Quien desee lograr verdadero éxito en la vida debe mantener constantemente en vista una meta digna de su esfuerzo. Esta es la que se propone hoy a los jóvenes.­ Ed 262 (1903).

El mejor desarrollo de la mente.
El conocimiento de Dios se obtiene de su Palabra. El conocimiento experimental de la verdadera piedad, en diaria consagración y servicio a Dios, asegura el más alto desarrollo de la mente, el alma y el cuerpo; y esta consagración de todas nuestras facultades a Dios impide la exaltación propia. El impartimiento del poder divino honra nuestra sincera lucha en procura de sabiduría en el uso concienzudo de nuestras más elevadas facultades para honra de Dios y bendición de nuestros semejantes. Como todas estas facultades derivan de Dios y no son de creación propia, deberían ser apreciadas como talentos provenientes del Altísimo con el fin de ser empleados en su servicio.­ Ms 16, 1896.

Las virtudes promueven la salud.
El valor, la esperanza, la fe, la simpatía y el amor fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo y fuerza para el alma. "El corazón alegre es una buena medicina" (Prov. 17: 22, VM).­ MC 185 (1905). 769

82. En Armonía Con La Ciencia.
*Información, poder, bondad y carácter.-
La verdadera educación no desconoce el valor del conocimiento científico o literario, pero considera que el poder es superior a la información, la bondad al poder y el carácter al conocimiento intelectual. El mundo no necesita tanto hombres de gran intelecto como de carácter noble. Necesita hombres cuya capacidad sea dirigida por principios firmes.­ Ed 225 (1903).

Dios es el autor de la ciencia.
Dios es el autor de la ciencia. La investigación científica abre ante la mente vastos campos de pensamiento e información, capacitándonos para ver a Dios en sus obras creadas. La ignorancia puede intentar apoyar el escepticismo apelando a la ciencia; pero en vez de sostenerlo, la verdadera ciencia revela con nuevas evidencias la sabiduría y el poder de Dios. Debidamente entendida, la ciencia y la palabra escrita concuerdan, y cada una derrama luz sobre la otra. Juntas nos conducen a Dios enseñándonos algo de las leyes sabias y benéficas por medio de las cuales él obra.­ CM 411 (ed. PP); 325, 326 (ed. ACES) (1913). 770

Religión y ciencia.
El conocimiento verdadero es divino. Satanás insinuó en las mentes de nuestros primeros padres el deseo de un conocimiento especulativo. Por eso les dijo que ellos mejorarían en mucho su condición si seguían el curso contrario a la santa voluntad de Dios, porque Dios no los conduciría a la mayor altura intelectual. Sin embargo, no era el propósito de Dios que ellos obtuvieran un conocimiento basado en la desobediencia. Este era un vasto campo al cual Satanás estaba tratando de conducir a Adán y Eva; y es el mismo campo que él abre, con sus tentaciones, ante el mundo de hoy...
La gran razón por la cual tan pocos de entre los grandes hombres del mundo y los que tienen una educación superior obedecen los Mandamientos de Dios, es porque han separado la educación [ciencia] de la religión, pensando que cada una se desarrolla en un área diferente. Dios ha presentado un campo demasiado amplio para perfeccionar el conocimiento de la ciencia y la religión. Este conocimiento debía ser obtenido bajo supervisión divina; dependía de la inmutable ley de Jehová, y el resultado habría sido la perfecta felicidad.­ 5T 503 (1889).

La ciencia es poder.
Un conocimiento de la verdadera ciencia es poder; y es propósito de Dios que se lo enseñe en nuestras escuelas como preparación para la obra que ha de preceder a las escenas finales de la historia de esta tierra.­ CM 20 (ed. PP); 19 (ed. ACES) (1913).

Armonía entre ciencia y religión.
El colegio de Battle Creek [primer colegio adventista] fue fundado para enseñar las ciencias y al mismo tiempo conducir a los estudiantes al Salvador, de quien proviene todo verdadero conocimiento. La educación adquirida sin la religión de la Biblia 
carece de su verdadero resplandor y de su gloria.
Yo procuro imprimir en nuestros alumnos la idea de que nuestro colegio debe ocupar una posición más elevada, desde el punto de vista educacional, que cualquiera otra 771 institución de enseñanza. Así presento a los jóvenes opiniones, propósitos y objetivos más nobles para la vida, y propongo educarlos para que tengan un correcto conocimiento del deber del hombre y de los intereses eternos. El gran objetivo que se tuvo en vista al fundar nuestro colegio fue proporcionar opiniones correctas, al demostrar la armonía que existe entre la ciencia y la religión de la Biblia.­ 4T 274 (1879).

Es necesario conocer la ciencia y recibir una buena educación.
Los jóvenes que deseen entrar en el campo como predicadores o colportores, primero deben recibir un adecuado grado de preparación mental y adiestramiento especial para su vocación. Los que no están educados, preparados ni refinados, no están listos para entrar en un campo donde las poderosas influencias del talento y la educación combaten las verdades de la Palabra de Dios. Ni tampoco pueden hacer frente con éxito a las extrañas formas de error que combinan religión y filosofía, cuya refutación requiere un conocimiento de la verdad tanto científica como bíblica.­ OE 84 (1915).

La ciencia más importante.
Aunque el conocimiento de la ciencia es poder, el poder que Jesús vino a impartir personalmente es aún mayor. La ciencia de la salvación es la ciencia más importante que ha de aprenderse en la escuela preparatoria de la tierra. La sabiduría de Salomón es deseable, pero la de Cristo es mucho más deseable y esencial. Por la simple preparación intelectual no podemos llegar a Cristo; pero por él podemos alcanzar el más alto peldaño de la grandeza intelectual. Aunque no debe desalentarse la búsqueda del conocimiento del arte, la literatura y los oficios, el estudiante debe obtener primeramente un conocimiento experimental de Dios y su voluntad.­ CM 20 (ed. PP); 19 (ed. ACES) (1913).

Cristo empleó la ciencia de las ciencias.
Sin emplear la coacción, sin usar métodos de violencia, él [Cristo] funde 772 la voluntad del ser humano con la de Dios. Esta es la ciencia de todas las ciencias verdaderas; porque efectúa un cambio extraordinario en la mente y el carácter: es la transformación que debería efectuarse en la vida de todos los que pasan por las puertas de la ciudad de Dios.­
MeM 351 (1902).

La investigación no está en conflicto con la revelación.
Dios es el fundamento de todas las cosas. Toda verdadera ciencia está en armonía con las obras divinas; toda verdadera educación conduce a obedecer al gobierno de Dios. La ciencia despliega nuevas maravillas ante nuestros ojos, se remonta a lo alto y explora nuevas profundidades; pero en su investigación no produce nada que esté en conflicto con la revelación divina.­ 7CBA 928 (1884).

La ciencia no puede desentrañar los secretos divinos.
"Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre" (Deut. 29: 29). Nunca reveló Dios al hombre la manera precisa como llevó a cabo la obra de la creación; la ciencia humana no puede escudriñar los secretos del Altísimo. Su poder creador es tan incomprensible como su propia existencia.­ PP 105 (1890).

La Biblia es nuestra guía en el estudio de las ciencias.
Dependemos de la Biblia para conocer el principio de la historia del mundo, la creación del hombre y su caída. Si eliminamos la Palabra de Dios, ¿qué podemos esperar sino quedarnos con fábulas y conjeturas, y con ese debilitamiento del intelecto que es el seguro 
resultado de aceptar el error?
Necesitamos la verdadera historia del origen de la tierra, la caída de Lucifer y la entrada del pecado en el mundo. Sin la Biblia, estaríamos confundidos por falsas teorías. La mente estaría sometida a la tiranía de la superstición y la falsedad. Pero, puesto que disponemos de la auténtica 773 historia de los comienzos del mundo, no necesitamos enredarnos con conjeturas humanas y teorías indignas de confianza.
Doquiera se encuentren los cristianos, deben estar en comunión con Dios. Y pueden disfrutar de la comprensión de la ciencia santificada. Sus mentes pueden fortalecerse, como la de Daniel, a quien Dios le dio "conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias". Entre todos los jóvenes que examinó Nabucodonosor, "no fueron hallados. . . otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo el reino" (Dan. 1: 19, 20).­ 
RH, 10 de noviembre de 1904.

Toda verdad concuerda consigo misma.
Estas personas [que no creen en el informe de Génesis] han perdido la sencillez de la fe. Debería existir una fe arraigada en la divina autoridad de la Santa Palabra de Dios. La Sagrada Escritura no ha de juzgarse de acuerdo con las ideas científicas de los hombres. La sabiduría humana es una guía en la cual no se puede confiar. Los escépticos que leen la Sagrada Escritura para poder sutilizar acerca de ella, pueden, mediante una comprensión imperfecta de la ciencia o de la revelación, sostener que encuentran contradicciones entre una y otra; pero cuando se entienden correctamente, se las nota en perfecta armonía. Moisés escribió bajo la dirección del Espíritu de Dios; y una teoría geológica correcta no presentará descubrimientos que no puedan conciliarse con los asertos así inspirados. Toda verdad, ya sea en la naturaleza o en la revelación, es consecuente consigo misma en todas sus manifestaciones.­ PP 105, 106 (1890).

Algunos puntos acerca de los cuales tenemos 
que estar en guardia.
Necesitamos estar continuamente en guardia contra las sofisterías acerca de la geología y otras ramas de la falsamente llamada ciencia, que nada tienen que ver con la verdad. Las teorías de los grandes hombres necesitan ser 774 zarandeadas cuidadosamente y separadas del más ligero vestigio de incredulidad. Una semillita sembrada por maestros en nuestras escuelas, dará lugar a una cosecha de incredulidad si es recibida por los alumnos. Todo el brillo del intelecto que poseen los hombres ha sido dado por el Señor, y debe ser dedicado a su servicio.­ 7CBA 928 (1898).

El conocimiento verdadero es vigorizado 
por el Espíritu de Dios.
El conocimiento es poder, pero es poder para bien únicamente cuando va unido con la verdadera piedad. Debe ser vivificado por el Espíritu de Dios, a fin de servir para los más nobles propósitos. Cuanto más íntima sea nuestra relación con Dios, tanto más plenamente podremos comprender el valor de la verdadera ciencia; porque los atributos de Dios, según se ven en sus obras creadas, pueden ser apreciados mejor por aquel que tiene un conocimiento del Creador de todas las cosas, el Autor de toda verdad. Los tales pueden hacer el más alto uso del conocimiento; porque cuando se hallan bajo el dominio completo del Espíritu de Dios, sus talentos alcanzan su más plena utilidad.­ 
CM 37 (ed. PP); 33 (ed. ACES) (1913).

Sierva de la religión.
Hay que fundar escuelas sobre los principios de la Palabra de Dios y controlarlas por sus preceptos. En nuestras escuelas debiera santificarse cada rama de la educación. Debería buscarse con fervor la dirección divina. Entonces, no obtendríamos en vano cualquier 
tipo de educación.
Las promesas de la Palabra de Dios nos pertenecen. Podemos esperar la presencia del Maestro celestial. Podemos ver la manifestación del Espíritu de Dios como en la escuela de los profetas, y notar que cada objeto participa de la consagración divina. La ciencia será entonces, como en el caso de Daniel, la sierva de la religión; y todo esfuerzo, desde el primero hasta el último, tenderá a la salvación del hombre en alma, cuerpo y espíritu, y será para la gloria de Dios por medio de Jesucristo.­ ST, 13 de agosto de 1885; (FE 99). 775

83. Problemas Geriátricos.
La utilidad de los ancianos no ha cesado.
Los ancianos también necesitan sentir la benéfica influencia de la familia. En el hogar de hermanos y hermanas en Cristo es donde mejor puede mitigarse la pérdida de los suyos. Si se los anima a tomar parte en los intereses y ocupaciones de la casa, se los ayudará a sentir que aún conservan su utilidad. Hacedles sentir que se aprecia su ayuda, que aún les queda algo que hacer en cuanto a servir a los demás, y esto les alegrará el corazón e infundirá interés a su vida.­ MC 155 (1905).

El ambiente familiar es deseable.
En cuanto sea posible, haced que permanezcan entre amigos y asociaciones familiares aquellos cuyas canas y pasos vacilantes muestran que van acercándose a la tumba. Únanse en los cultos con quienes han conocido y amado. Sean atendidos por manos amorosas y tiernas.­ 155, 156 (1905).

Los hogares de ancianos no son el remedio.
Constantemente se hace hincapié en la necesidad de cuidar a nuestros hermanos y hermanas ancianos que no tienen hogar. 776 ¿Qué puede hacerse por ellos? La luz que el Señor me ha dado ha sido la misma que en otras ocasiones: No es lo mejor establecer instituciones para el cuidado de los ancianos, a fin de que puedan estar juntos, en compañía. Tampoco debe despedírselos de la casa para que sean atendidos en otra parte. Que los miembros de cada familia atiendan a sus propios parientes. Cuando esto no sea posible, la obra incumbe a la iglesia, y debe ser aceptada como deber y privilegio. Todos los que tienen el espíritu de Cristo considerarán a los débiles y ancianos con respeto y ternura especiales.­ 2JT 509, 510 (1900).

Endulza y refina la vida.
La presencia en nuestras casas de uno de estos desamparados es una preciosa oportunidad para cooperar con Cristo en su ministerio de gracia y desarrollar rasgos de carácter como los suyos. Hay bendición en la asociación de ancianos y jóvenes. Estos últimos pueden llevar rayos de sol al corazón y la vida de los ancianos. Quienes van desprendiéndose de la vida necesitan del beneficio resultante del trato con la juventud llena de esperanza y ánimo. 
Los jóvenes también pueden obtener ayuda de la sabiduría y experiencia de los ancianos. Más que nada necesitan aprender a servir con abnegación. La presencia de alguien que necesita simpatía, longanimidad y amor abnegado será de inestimable bendición para más de una familia. Suavizará y pulirá la vida del hogar, y sacará a relucir en viejos y jóvenes las gracias cristianas que los revestirán de divina belleza y los enriquecerán con tesoros imperecederos del cielo.­ MC 156 (1905).

Jóvenes y ancianos deben unir sus fuerzas.
Qué conmovedor es ver a los jóvenes y los ancianos cuando confían uno en el otro; cuando el joven busca en el anciano consejo y sabiduría, y el anciano busca en el joven ayuda y simpatía. Así debe ser. Dios quiere que los jóvenes tengan tales cualidades de carácter que encuentren deleite en la compañía de los ancianos, que estén unidos por los vínculos del 777 afecto hacia los que se están acercando al borde de la tumba.­ Carta 6, 1886; (SD 161).

El cuidado de los padres ancianos.
Se debe a los padres mayor grado de amor y respeto que a ninguna otra persona. Dios mismo, que les impuso la responsabilidad de guiar las almas puestas bajo su cuidado, ordenó que durante los primeros años de la vida, los padres estén en lugar de Dios para sus hijos. El que desecha la legítima autoridad de sus padres, desecha la autoridad de Dios. El quinto mandamiento no sólo requiere que los hijos sean respetuosos, sumisos y obedientes a sus padres, sino que también los amen y sean tiernos con ellos, que alivien sus cuidados, que escuden su reputación y que los ayuden y consuelen en su vejez. También les encarga que sean considerados con los ministros y gobernantes, y con todos aquellos en quienes Dios ha delegado autoridad.­ PP 316 (1890).

El vigor declina a medida que avanzan los años.
Quienes hayan de cuidar ancianos deben recordar que éstos, más que nadie, necesitan cuartos abrigados y cómodos. Con los años, el vigor declina y mengua la fuerza vital con la cual resistir las influencias malsanas. De ahí que sea tan necesario proporcionar a las personas de edad mucha luz y mucho aire puro.­ MC 209 (1905).

Cuando declina el vigor mental.
Sucede con frecuencia que las personas ancianas no están dispuestas a comprender ni reconocer que su fuerza mental está decayendo. Acortan sus días asumiendo preocupaciones que corresponden a sus hijos. Satanás obra a menudo sobre su imaginación y las induce a sentir una ansiedad continua respecto de su dinero. Este llega a ser su ídolo y lo guardan con cuidado avariento. Hasta se privan a veces de muchas comodidades de la vida y trabajan más de lo que les permiten sus fuerzas, en vez de usar los recursos que tienen. De esta manera 778 sufren constante necesidad por temor a que en algún tiempo futuro 
tengan que pasar miseria.
Todos estos temores tienen su origen en Satanás. Él excita los órganos que los inducen a sentir temores y celos serviles que corrompen la nobleza del alma y destruyen los pensamientos y sentimientos elevados. Tales personas son insanas respecto del 
dinero. Si ellas asumiesen la actitud que Dios quiere que asuman, sus postreros días podrían ser los mejores y más felices. Quienes tienen hijos en cuya honradez y juicioso manejo tienen motivos para confiar, deben dejar que ellos los hagan felices. A menos que obren así, Satanás se aprovechará de su falta de fuerza mental, y manejará todo en su lugar. Deben de poner la ansiedad y las cargas, ocupar su tiempo tan felizmente como puedan, y prepararse así para el cielo.­ 1JT 173 (1864).

El recuerdo de lo sucedido recientemente pasa pronto.
El que ha crecido en el servicio a Dios puede olvidar las cosas que están sucediendo a su alrededor y los acontecimientos de su infancia. ¡Oh, que los jóvenes puedan comprender cuán importante es mantener la mente libre de pensamientos corruptores, pura y limpia, y preservar el alma de toda práctica degradante; porque la pureza o la impureza de la juventud se refleja en la ancianidad!­ HHD 80 (1894).

Los rasgos se acentúan en la ancianidad.
Vi a David suplicando al Señor que no lo abandonase cuando fuese viejo; vi qué causa le arrancaba esta ferviente oración. Veía él que la mayoría de los ancianos que lo rodeaban eran desgraciados, y que las características desfavorables de su carácter se intensificaban especialmente con la edad. Si por naturaleza las personas eran avarientas y codiciosas, lo eran hasta un punto muy desagradable en su vejez. Si eran celosas, inquietas e impacientes, lo eran especialmente en la edad provecta.­ 1JT 172 (1864). 779

Celos incontrolados y falta de juicio.
David sentía gran angustia al ver que los reyes y nobles que parecían haber temido a Dios mientras gozaban de la fuerza de su virilidad, se ponían celosos de sus mejores amigos y parientes cuando llegaban a viejos. Temían de continuo que fuesen motivos egoístas los que inducían a sus amigos a manifestar interés por ellos. Escuchaban las sugestiones y los consejos engañosos de los extraños respecto de aquellos en quienes debieran haber confiado. Sus celos irrefrenados ardían a veces como llamas, porque no todos concordaban con su juicio decrépito. Su avaricia era horrible. A menudo pensaban que sus propios hijos y deudos deseaban que muriesen para reemplazarlos, poseer sus riquezas y recibir los homenajes que se les concedían. Y algunos estaban de tal manera dominados por sus sentimientos celosos y codiciosos que llegaban hasta a matar a sus propios hijos.­ 1JT 172 (1864).

Oración de David por su ancianidad.
David notaba que aunque había sido recta la vida de algunos mientras disfrutaban de la fuerza de la virilidad, al sobrevenirles la vejez parecían perder el dominio propio. Satanás intervenía y guiaba su mente, volviéndolos inquietos y descontentos. Veía que muchos ancianos parecían abandonados por Dios y se exponían al 
ridículo y al oprobio de los enemigos de él.
David quedó profundamente conmovido y se angustiaba al pensar en su propia vejez. Temía que Dios lo abandonase y que, al ser tan desdichado como otras personas ancianas cuya conducta había notado, quedara expuesto al oprobio de los enemigos del Señor. Sintiendo esta preocupación, rogó fervientemente: "No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. . . Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo a la posteridad, tus valentías a todos los que han de venir" (Sal. 71: 9, 17-18). David sentía la necesidad 780 de precaverse contra los males que acompañan a la senectud.­
 1JT 172, 173 (1864).

Provisión para el empleo de los medios que han sido confiados.
El Hno. L es mayordomo de Dios. Se le han con fiado medios y debería comprender su deber de darle a Dios las cosas que son de Dios. No debería dejar de entender lo que el Señor requiere de él. Mientras vive y está en su sano juicio, debería aprovechar la oportunidad de decidir el destino de la propiedad que Dios le ha confiado, en lugar de dejarla para que otros la usen y dispongan de ella después de su muerte.­ 
2T 675 (1871).

No dejen cabos sueltos.
El Hno. L debería poner en orden todos sus asuntos, y no dejar cabos sueltos. Es su privilegio ser rico en buenas obras y poner para sí mismo un buen fundamento para el porvenir, de manera que pueda echar mano de la vida eterna. No le conviene seguir las sugerencias de su juicio vacilante. Debería buscar el consejo de hermanos de experiencia y procurar la sabiduría de Dios para que pueda terminar bien su obra. Debería estar ahora mismo proveyéndose con todo fervor de "bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote".­ 2T 676 (1871).

No debería ponerse a un lado a los obreros de edad.
Se debería manifestar el más tierno interés hacia aquellos cuya vida está vinculada con la obra de Dios. A pesar de sus muchas enfermedades, estos obreros todavía disponen de talentos que los califican para ocupar su lugar. Dios quiere que desempeñen cargos directivos en su obra. Han permanecido fieles en medio de tormentas y pruebas, y se encuentran entre nuestros más valiosos consejeros. No perdamos de vista el hecho de que en lo pasado estos fervorosos luchadores lo sacrificaron todo para impulsar la obra. El hecho de que hayan envejecido y peinen canas en el servicio de Dios, no es razón para que dejen de 781 ejercer una influencia superior a la de hombres que tienen mucho menos conocimiento de la obra y mucha menos experiencia en las cosas divinas. Aunque desgastados e incapaces de llevar las pesadas responsabilidades que hombres más jóvenes pueden llevar, su valor como consejeros es del orden más elevado. Han cometido errores, pero han adquirido sabiduría como consecuencia de sus fracasos; han aprendido a evitar equivocaciones y peligros, y, ¿no son acaso competentes para dar sabios consejos? Han soportado la prueba y la tribulación, y aunque han perdido algo de su vigor, no deberían ser puestos a un lado por obreros menos experimentados que saben muy poco del trabajo y la abnegación de estos pioneros. El Señor no los pone a un lado. Les proporciona gracia y sabiduría especiales.­ 
7T 287, 288 (1902).

Deben ser honrados y respetados.
Los ancianos portaestandartes que todavía viven, no deberían ser puestos en situación difícil. Los que sirvieron al Maestro cuando la obra era ardua, que soportaron pobreza y permanecieron fieles a la verdad cuando eran pocos en número, deben ser honrados y respetados siempre. Se me ha instruido para que diga: Todo creyente debe respetar a los ancianos pioneros que han soportado pruebas, dificultades y privaciones. Son obreros de Dios y han desempeñado un papel prominente en la edificación de su obra.­ 7T 289 (1902).

Hay que tratarlos como si fueran padres y madres.
Mientras los portaestandartes de edad avanzada permanecen en el campo, los que reciben el beneficio de sus labores deberían atenderlos y respetarlos. No los recarguéis con preocupaciones. Apreciad su consejo y sus palabras de orientación. Tratadlos como padres y madres que han soportado el peso del trabajo. Los obreros que en el pasado se han anticipado a las necesidades de la causa realizan una obra noble cuando, en lugar de llevar ellos mismos todas las 782 cargas, las depositan sobre los hombros de hombres y mujeres jóvenes, y los educan como Elías educó a Eliseo.­ 2MS 260 (1900).

Consejo a los obreros evangélicos ancianos y probados.
Quiera Dios bendecir y sostener a los obreros ancianos y probados. Quiera el Señor ayudarles a ser sabios para preservar sus facultades físicas, mentales y espirituales. El Altísimo me ha instruido para que diga a los que han dado su testimonio en los primeros días del mensaje: "Dios les ha dado la facultad de la razón, y quiere que comprendan y obedezcan las leyes que tienen que ver con la salud. No sean imprudentes. No trabajen excesivamente. Dediquen tiempo a descansar. Dios quiere que permanezcan en su sitio y que hagan su parte para salvar a hombres y mujeres de ser arrastrados por la poderosa corriente del mal. Quiere que tengan puesta la armadura hasta que él les diga que la pongan a un lado. Falta poco para que reciban su recompensa".­ 
7T 289 (1902).

El mayor peligro.
Se me ha pedido que diga a mis hermanos de edad que anden en humildad con Dios. No seáis acusadores de los hermanos. Debéis llevar a cabo la obra que os ha sido asignada, bajo la dirección del Dios de Israel. La tendencia a la crítica es el peligro más grande que afrontan muchos. Los hermanos a quienes os sentís tentados a criticar son llamados a llevar responsabilidades que posiblemente vosotros no podéis soportar; pero podéis ser sus ayudadores. Podéis prestar un gran servicio a la causa si queréis hacerlo, utilizando vuestra experiencia adquirida en el pasado en relación con el trabajo de otros. El Señor no ha encomendado a ninguno de vosotros la tarea de corregir y censurar a vuestros hermanos.­ Ev 82, 83 (1907). 2 MCP

SECCIÓN XV. FALSOS SISTEMAS DE CURACIÓN


77. La Pseudociencia.
La obra de Dios y la ciencia.
Los conocimientos humanos, tanto en lo que se refiere a las cosas materiales como a las espirituales, son limitados e imperfectos; de aquí que muchos sean incapaces de hacer armonizar sus nociones científicas con las declaraciones de las Sagradas Escrituras. Son muchos los que dan por hechos científicos lo que no pasa de ser meras teorías y elucubraciones, y piensan que la Palabra de Dios debe ser probada por las enseñanzas de "la falsamente llamada ciencia" (1 Tim. 6: 20). El Creador y sus obras les resultan incomprensibles; y como no pueden explicarlos por las leyes naturales, consideran la historia bíblica como si no mereciese fe. Los que dudan de la verdad de las narraciones del Antiguo y del Nuevo Testamento, dan a menudo un paso más: dudan de la existencia de Dios y atribuyen poder infinito a la naturaleza. Habiendo perdido su ancla son arrastrados hacia las rocas de la incredulidad.­ 
CS 576, 577 (1888).

Se necesita más que ciencia mundana.
Acudamos a la Palabra 726 de Dios en busca de dirección. Busquemos un "así dice Jehová". Ya hemos tenido bastantes métodos humanos. Una mente educada únicamente en la ciencia mundana no podrá comprender las cosas de Dios; pero la misma mente, convertida y santificada, verá el poder divino de la Palabra. Únicamente la mente y el corazón que hayan sido purificados por la santificación del Espíritu pueden discernir las cosas celestiales.­ OE 325 (1915).

Satanás usa la psicología.
Se me mostró que tenemos que estar en guardia por todos lados y resistir con perseverancia las insinuaciones y los trucos de Satanás. Este se ha transformado en ángel de luz y está engañando a muchos y llevándolos cautivos. El provecho que saca de la ciencia de la mente humana es tremendo. En este caos, se arrastra como una serpiente, en forma imperceptible, para corromper la obra de Dios. Trata que los milagros y las obras de Cristo aparezcan como el resultado de la habilidad y el poder humanos.
Si Satanás atacara al cristianismo en forma abierta y osada, los cristianos vendrían afligidos y en agonía a los pies del Redentor, y su poderoso y fuerte Libertador pondría en fuga al audaz adversario. Por eso se transforma en ángel de luz y obra en la mente para apartarla de la única senda segura y correcta. Algunas ciencias como la frenología, la psicología y el mesmerismo son canales por los cuales se acerca más directamente a esta generación, y obra con ese poder que caracterizará sus esfuerzos hacia el fin del tiempo de prueba.­ 1T 290 (1862).

Satanás conoce muy bien la mente humana.
Durante miles de años Satanás ha estado estudiando cómo funciona la mente humana, y ha aprendido a conocerla bien. Mediante las sutiles actividades que despliega en estos últimos días, está vinculando la mente humana con la suya, llenándola de sus pensamientos. Está haciendo su obra en forma tan engañosa que los que aceptan su conducción no saben que 727 están siendo guiados por él conforme a su voluntad. El gran engañador espera confundir de tal manera las mentes de los hombres, que sólo se oiga su voz.­ Carta 244, 1907; (MM 111).

Nuevas teorías: interesantes pero diabólicas.
La luz de la verdad que Dios quiere que llegue a la gente de este mundo en este momento, no es la que los eruditos del mundo quieren impartir, porque estos hombres a menudo llegan a conclusiones erróneas en sus investigaciones, y como consecuencia del estudio de las obras de muchos autores, se entusiasman con teorías de origen diabólico. Satanás, revestido con el ropaje de un ángel de luz, presenta al estudio de la mente humana diversos temas que parecen muy interesantes y llenos de misterio científico. En la investigación de estos temas, se induce a los hombres a aceptar conclusiones erróneas y a unirse con espíritus seductores en la obra de proponer nuevas teorías que apartan de la verdad.­ 9T 67, 68 (1909).

Todo lo que contradice la Palabra de Dios es mera suposición.
Quien tenga el conocimiento de Dios y su Palabra, tendrá una fe fundamentada en la divinidad de las Sagradas Escrituras. La Biblia no debe ser sometida a la prueba de las ideas y la ciencia del hombre. Lo correcto es someter las ideas humanas a la prueba de la norma infalible. Quien actúe así sabrá que la Palabra de Dios es verdad, y que la verdad nunca se contradice; todo lo que aparezca en las enseñanzas de la así llamada ciencia, que contradiga las verdades de la revelación de Dios, será mera suposición humana.­ 8T 325 (1904).

Una falsificación de la verdad.
Hay solamente dos bandos. Satanás obra con su poder avieso y engañoso, y valiéndose de poderosos engaños entrampa a todos los que no permanecen en la verdad, que han apartado sus oídos de ella y se han vuelto a las fábulas. Satanás mismo no permaneció 728 en la verdad; él es el misterio de iniquidad. Por medio de su sutileza da a sus errores destructores del alma la apariencia de verdad. En eso consiste el poder de sus errores: engañar. Debido a que son falsificaciones de la verdad, el espiritismo, la teosofía y otros engaños similares obtienen gran poder sobre la mente de los hombres. Esta es la obra maestra de Satanás. Pretende ser el salvador del hombre, el benefactor de la raza humana, y así seduce más rápidamente a sus víctimas llevándolas a la destrucción.­ TM 365 (1897).

El poder embrujador de Satanás.
Los magos de los tiempos paganos equivalen a los médiums espiritistas, clarividentes y adivinos de hoy. Las místicas voces que hablaban en Endor y en Efeso están extraviando todavía a los hijos de los hombres con palabras mentirosas. Si se descorriera el velo ante nuestros ojos, podríamos ver a los ángeles malignos empleando todas sus artes para engañar y destruir. Donde se ejerza influencia para inducir a los hombres a olvidar a Dios, allí está Satanás ejerciendo su poder hechicero. Cuando los hombres se entregan a su influencia, antes que puedan darse cuenta, su mente se ha confundido y su alma se ha contaminado. El pueblo de Dios de la actualidad debería prestar atención a la amonestación del apóstol a la iglesia de Efeso: "No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino antes bien reprendedlas" (Efe. 5: 11).­ 
HAp 238, 239 (1911).

No nos aventuremos en el terreno de Satanás.
Tenemos que mantenernos cerca de la Palabra de Dios. Necesitamos sus amonestaciones y el ánimo que nos da, además de sus amenazas y promesas. Necesitamos el ejemplo perfecto ofrecido sólo en la vida y el carácter de nuestro Salvador. Los ángeles de Dios cuidarán a su pueblo mientras avanza por la senda del deber; pero no hay seguridad de esa protección para los que se aventuran en el terreno de Satanás.
El instrumento del gran engañador dirá y hará lo que sea 729 necesario para alcanzar su objetivo. Importa poco si se dice espiritista, "médico eléctrico" o "sanador magnético". Mediante pretensiones engañosas captará la confianza de los incautos. Pretenderá leer la historia de la vida y entender todas las dificultades y aflicciones de los que acuden a él.
Disfrazado de ángel de luz, mientras lleva en su corazón la negrura del abismo, manifestará gran interés por las mujeres que buscan consejo. Les dirá que todas sus dificultades se deben a un matrimonio infeliz. Esto puede ser muy cierto, pero su consejo no mejorará la situación. Les dirá que necesitan amor y simpatía. Bajo la pretensión de un gran interés por su bienestar, lanzará sus encantamientos sobre sus víctimas indefensas, embrujándolas como la serpiente al tembloroso pajarillo. Pronto estarán totalmente en sus manos, y la terrible secuela será el pecado, la desgracia y la ruina.­ CTBH 116, 1890.

"Fuerzas latentes" de la mente.
Los apóstoles de casi todas las formas de espiritismo aseveran tener el poder de curar. Atribuyen este poder a la electricidad, al magnetismo, a los remedios que obran ­dicen­ por "simpatía", o por "fuerzas latentes" en la mente humana. Y no son pocos, aun en esta era cristiana, los que se dirigen a tales curanderos en vez de confiar en el poder del Dios viviente y en la capacidad de médicos bien preparados.
La madre que vela al lado de la cama de su niño enfermo exclama: "Ya nada puedo hacer. ¿No hay médico que tenga poder para sanar a mi hijo?" Se le habla de las curaciones admirables realizadas por algún clarividente o sanador magnético, y le confía a su amado, colocándolo tan ciertamente en las manos de Satanás como si éste estuviese a su lado. En muchos casos la vida futura del niño queda dominada por un poder satánico que parece imposible quebrantar.­ PR 157 (1917).

Las corrientes eléctricas de Satanás.
Estos instrumentos satánicos pretenden curar la enfermedad. Atribuyen su poder 730 a la electricidad, al magnetismo o a los así llamados "remedios simpáticos", cuando en realidad no son mas que canales de las corrientes eléctricas de Satanás. Por este medio él arroja su ensalmo sobre los cuerpos y las almas de los hombres.­ Ev 442 (1887).

Voluntad de Dios versus ganancias temporales.
Los que se entregan al sortilegio de Satanás, pueden jactarse de haber recibido gran beneficio por ello, pero ¿prueba esto que su conducta es prudente o segura? ¿Qué importa que la vida haya sido prolongada, o que se hayan obtenido o no ganancias temporales? ¿Valdrá la pena haber despreciado la voluntad de Dios? Todas estas ganancias aparentes resultarán al fin una pérdida irreparable. No podemos quebrantar con impunidad una sola barrera de las que Dios erigió para proteger a su pueblo del poder de Satanás.­ 2JT 58 (1882).

La curiosidad atrae.
A la par que se predica el evangelio, hay agentes que trabajan y que sólo son intermediarios de los espíritus mentirosos. Muchos tratan con ellos por simple curiosidad, pero al ver pruebas de que obra un poder más que humano, quedan cada vez más seducidos hasta que llegan a estar dominados por una voluntad más fuerte que la suya. No pueden escapar de este poder misterioso. Las defensas de su alma quedan derribadas. No tienen vallas contra el pecado. Nadie sabe hasta qué abismos de degradación puede llegar a hundirse una vez que rechazó las restricciones de la Palabra de Dios y de su Espíritu.­ DTG 223 (1898).

Ciencia y revelación.
Para muchos, las investigaciones científicas se han vuelto una maldición. Al permitir todo género de descubrimientos en las ciencias y en las artes, Dios ha derramado sobre el mundo raudales de luz; pero aun los espíritus más poderosos, si no son guiados en sus investigaciones por la Palabra de Dios, se extravían en sus 731 esfuerzos por encontrar las relaciones existentes entre la ciencia y la revelación.­ CS 576 (1888).

Cristo podría haber abierto las puertas de la ciencia.
Un ministro dijo cierta vez que a él le habría gustado que Cristo hubiera sabido algo acerca de las ciencias. ¿De qué estaba hablando ese ministro? ¡De las ciencias! Cristo podría haber abierto una tras otra las puertas de la ciencia. Podría haber revelado a los hombres tesoros científicos que les habrían servido de festín hasta el día de hoy. Pero como sabía que ese conocimiento habría sido empleado con propósitos impíos, no abrió esas puertas.­ Ms 105, 1901; (MM 116).

La educación del discipulado incluye negras horas de prueba.
Esa noche, en aquel barco, los discípulos asistieron a una escuela, donde recibieron su educación para la gran obra que debían hacer después. Cada cual tendrá que enfrentar oscuras horas de prueba como parte de su educación para una obra superior, para un esfuerzo más devoto y consagrado. La tormenta no fue enviada a los discípulos para hacerlos naufragar, sino como una prueba individual...
Pronto habrá terminado el tiempo destinado a nuestra educación. No tenemos tiempo que perder caminando a través de las nubes de la duda y de la incertidumbre. . . Debemos permanecer junto a Jesús. Que nadie. . . eluda una lección dura, o pierda la bendición de una disciplina severa. ­ NEV 58 (1892). 732

78. Control De Una Mente Sobre Otra.
*Instrumentos que cautivan la mente.
Para cautivar la mente, se introducirán formas de corrupción similares a las que existieron entre los antediluvianos. La exaltación de la naturaleza como un dios, la desenfrenada licencia de la voluntad humana, los consejos de los impíos, son instrumentos de Satanás para alcanzar estos fines. Se valdrá del poder de una mente sobre otra para ejecutar sus planes. Lo más triste de todo es que, colocados bajo esa influencia engañosa, los hombres tendrán una apariencia de piedad sin estar en verdadera comunión con Dios. Como Adán y Eva, que comieron del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, muchos se alimentan hoy de los frutos del error.­ 3JT 271, 272 (1904).

Una ciencia peligrosa.
He hablado claramente con respecto a la ciencia peligrosa que afirma que una persona puede poner su mente bajo el control de otra. Esta ciencia es diabólica.­ Carta 130 1/2, 1901. 733

La influencia mental en el tratamiento de los enfermos.
En el tratamiento de los enfermos no debe pasarse por alto el efecto de la influencia ejercida por la mente. Aprovechada debidamente, esta influencia resulta ser uno de los agentes más eficaces 
para combatir la enfermedad.
Sin embargo, se afirma que hay una forma de curación mental que es de las más eficaces para el mal. Por medio de esta supuesta ciencia, se sujeta una mente a la influencia directiva de otra, de tal manera que la individualidad de la más débil queda sometida a la más fuerte. Sostiénese que cuando una persona pone en acción la voluntad de otra, el curso de los pensamientos puede modificarse, y pueden transmitirse impulsos saludables que capacitan a los pacientes para resistir y vencer la enfermedad. Este método de curación ha sido empleado por personas que desconocían su verdadera naturaleza y tendencia, y que lo creían útil para el enfermo. Pero esta ciencia espuria está fundada en principios falsos. Es ajena a la naturaleza y al espíritu de Cristo. No conduce hacia Aquel que es vida y salvación. Quien atrae las mentes hacia sí mismo las induce a separarse de la verdadera Fuente de su fuerza.
No es propósito de Dios que ser humano alguno someta su mente y su voluntad al gobierno de otro para llegar a ser instrumento pasivo en sus manos. Nadie debe sumergir su individualidad en la de otro. Nadie debe considerar a ser humano alguno como fuente de curación. Sólo debe depender de Dios. En su dignidad varonil, concedida por Dios, debe dejarse dirigir por Dios mismo y no por entidad humana alguna.
Dios quiere poner a los hombres en relación directa consigo mismo. En su trato con los seres humanos reconoce el principio de la responsabilidad personal. Procura fomentar en ellos el sentimiento de dependencia personal y hacerle sentir la necesidad de su dirección. Desea asociar lo humano con lo divino, para que los hombres se transformen a la imagen divina. Satanás procura frustrar este propósito, y se esfuerza en alentar a los hombres a depender 734 de otros hombres. Cuando las mentes se desvían de Dios, el tentador puede someterlas a su gobierno y dominar a la humanidad.­
 MC 185, 186 (1905).

La mente que se somete a otra quedará dañada para siempre.
No debería permitírsele a nadie que controlara la mente de otra persona, con la idea de que eso le proporcionará un gran beneficio. La cura mental es uno de los más grandes engaños que pueden practicarse con alguien. Se puede sentir un alivio temporal, pero la mente de la persona dominada nunca más será tan fuerte ni tan digna de confianza. Podemos ser tan débiles como la mujer que tocó el borde del manto de Jesús; pero si aprovechamos la oportunidad que Dios nos ha dado de acudir a él con fe, responderá tan rápidamente como lo hizo cuando se produjo ese toque de fe.
No es la voluntad de Dios que un ser humano someta su mente a la de otro. Cristo resucitado, que está sentado ahora en el trono a la diestra del Padre, es el poderoso sanador. Miren a él para recibir poder curativo. Sólo por medio de él pueden los pecadores acudir a Dios así como están. Jamás podrán lograrlo por medio de la mente de otro hombre. El ser humano jamás debe interponerse entre los agentes celestiales y los que sufren.­ Ms 105, 1901; (MM 115, 116).

Miremos a Dios, no a los hombres.
Podemos ocuparnos en algo mejor que en dominar la humanidad por la humanidad. El médico debe educar a la gente para que desvíe sus miradas de lo humano y las dirija hacia lo divino. En vez de enseñar a los enfermos a depender de seres humanos para la curación de alma y cuerpo, debe encaminarlos hacia Aquel que puede salvar eternamente a cuantos acuden a él. El que creó la mente del hombre sabe lo que esta mente necesita. Dios es el único que puede sanar. Aquellos cuyas mentes y cuerpos están enfermos han de ver en Cristo al restaurador. "Porque yo vivo ­dice­, vosotros también viviréis" (Juan 14: 19). 735
Esta es la vida que debemos ofrecer a los enfermos, diciéndoles que si creen en Cristo como el restaurador, si cooperan con él, obedeciendo las leyes de la salud y procurando perfeccionar la santidad en el temor de él, les impartirá su vida. Al presentarles así a Cristo, les comunicamos un poder, una fuerza valiosa procedente de lo alto. Esta es la verdadera ciencia de curar el cuerpo y el alma.­ MC 187 (1905).

Fuerza y determinación en contraposición 
con una mente dominada.
La disciplina de un ser humano que ha llegado a la edad del desarrollo de la inteligencia debería ser distinta de la que se aplica para domar a un animal. A éste sólo se le enseña sumisión a su amo. Para él el amo es mente, criterio y voluntad. Este método, empleado a veces en la educación de los niños, hace de ellos sólo autómatas. La mente, la voluntad y la conciencia están bajo el dominio de otro.
No es el propósito de Dios que se sojuzgue así ninguna mente. Los que debilitan o destruyen la individualidad de otras personas, emprenden una tarea que sólo puede dar malos resultados. Mientras están sujetos a la autoridad, los niños pueden parecer soldados bien disciplinados. Pero cuando cesa ese dominio exterior, se descubre que el carácter carece de fuerza y firmeza. No habiendo aprendido jamás a gobernarse, el joven no reconoce otra sujeción fuera de la impuesta por sus padres o su maestro. Desaparecida ésta, no sabe cómo usar su libertad, y a menudo se entrega a excesos que dan como resultado la ruina.­ Ed 288 (1903).

La conciencia y la individualidad no deben ser manipuladas.
En asuntos de conciencia, el alma debe ser dejada libre. Ninguno debe dominar otra mente, juzgar por otro, o prescribirle su deber. Dios da a cada alma libertad para pensar y seguir sus propias convicciones. "De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí" 
(Rom. 14:12). 736
Ninguno tiene el derecho de fundir su propia individualidad en la de otro. En los asuntos donde hay principios en juego "cada uno esté asegurado en su ánimo" (Rom. 14: 5). En el reino de Cristo no hay opresión señoril ni imposición de costumbres. Los ángeles del cielo no vienen a la tierra para mandar y exigir homenaje, sino como mensajeros de misericordia, para cooperar con los hombres en la elevación de la humanidad.­ 
DTG 505 (1898).
Las mentes de los hombres no deben ser manipuladas, ni enjaezadas, 
ni dirigidas por manos humanas Ms 43, 1895.

La individualidad debe ser ejercida.
Dios permite que cada persona ejercite su individualidad. Ninguna mente humana debe sumergirse en otra mente humana. . . Si nosotros imitáramos el ejemplo de cualquier hombre -aun el de una persona a quien, a juicio nuestro, consideráramos casi perfecta de carácter- estaríamos poniendo nuestra confianza en un ser humano imperfecto y defectuoso, que es incapaz de comunicar una jota o un tilde de perfección a otro ser humano.­ NEV 110 (1902).

Unidad sin desconocer la identidad.
Debemos unirnos ahora. . . Pero recordemos que la unidad cristiana no significa que la identidad de una persona debe quedar ocultada en la de otra, ni que la mente de alguien debe controlar la de otro. Dios no le ha dado a nadie el poder que algunos, mediante palabras y actos, pretenden reclamar. El Señor quiere que cada hombre sea Ubre y siga las indicaciones de su palabra.­ 8T 212 (1904).

La lealtad a Dios en contraposición con la lealtad
 a los hombres.
Ud. pertenece a Dios en alma, cuerpo y espíritu. Su mente pertenece al Señor, y sus talentos también. Nadie 737 tiene derecho de controlar la mente de otra persona, ni prescribirle cuál es su deber. Hay ciertos derechos que le corresponden a todo individuo que sirve al Altísimo. Nadie tiene más derecho de arrebatarnos esos privilegios que de quitarnos la vida. Dios nos ha dado libertad para pensar, y es nuestra oportunidad seguir nuestras impresiones acerca del deber. Somos sólo seres humanos, y un ser humano no tiene jurisdicción sobre la conciencia de otro... Cada uno de nosotros tiene una individualidad y una identidad que no pueden ser sometidas a la de ningún otro ser humano. Como individuos somos obra de Dios.­ Carta 92, 1895.

Los ministros deben conducir a sus feligreses a Dios.
Sólo Dios debe ser el guía de la conciencia del hombre. La verdad ha de ser predicada doquiera se abra una puerta de oportunidad. Hay que explicar la Palabra de Dios a los que no conocen la verdad. Esta es la obra de los ministros de Dios. No deben enseñar a los hombres a que los miren a ellos, ni tratar de controlar las conciencias de los demás. "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos" (Sant. 1: 5-8).­ 
Carta 26, 1907.

No hagamos de la carne nuestro brazo.
Propendemos a buscar simpatía y aliento en nuestro prójimo, en vez de mirar a Jesús. En su misericordia y fidelidad, Dios permite muchas veces que aquellos en quienes ponemos nuestra confianza nos chasqueen, para que aprendamos cuán vano es confiar en el hombre y hacer de la carne nuestro brazo. Confiemos completa, humilde y abnegadamente en Dios.­ MC 387 (1905). 738

Satanás controla la mente del que controla la de otros.
Abogar por la ciencia de la cura mental es abrir una puerta por la cual Satanás entrará para posesionarse de la mente y el corazón. Satanás controla tanto la mente que se somete para ser controlada por otra, como la mente que ejerce ese control. Quiera Dios ayudarnos a comprender la verdadera ciencia de la edificación en Cristo, nuestro Salvador y Redentor.­ NEV 111 (1901).

Satanás no puede dañar la mente de quienes no se entregan a él.
Los intereses más vitales para vosotros, individualmente, están bajo vuestro propio cuidado. Nadie puede dañarlos sin vuestro consentimiento. Todas las legiones satánicas no pueden haceros daño, a menos que abráis vuestra alma a las artes y dardos de Satanás. Nunca sobrevendrá vuestra ruina a menos que vosotros consintáis. Si no hay contaminación de vuestra mente, toda la contaminación que os rodea no puede mancharos.­ NEV 96 (1885).
Satanás no puede disponer de la mente o el intelecto, a menos que se lo entreguemos.­6CBA 1105 (1893).

No es la fe de Jesús.
La aceptación de la verdad de origen celestial pone la mente en sujeción a Cristo. Entonces la salud del alma, que proviene de recibir y seguir los principios puros, se revela en palabras y acciones de justicia. La fe que conduce a esto no es la fe que cree en el control de una mente sobre otra, hasta el punto de que alguien haga la voluntad de otra persona. Los miembros de iglesia que confían en esta ciencia pueden ser considerados sanos en la fe, pero esa fe no es la de Jesucristo. La fe de ellos es una fe en las obras que Satanás está haciendo. Está presentando gigantescos errores, y engaña a muchos mediante los milagros que hace. El hará cada vez más esta obra. Una iglesia sana está compuesta por miembros sanos, por hombres y mujeres que tienen una experiencia personal en la verdadera piedad.­ Carta 130, 1901. 739

79. El Hipnotismo Y Sus Peligros.
*Pongámonos en guardia.
En estos días cuando el escepticismo y el paganismo aparecen con tanta frecuencia vestidos con un ropaje científico necesitamos cuidarnos en todos lados. Nuestro gran adversario está engañando mediante ellos a miles de personas, y las está conduciendo cautivas conforme a su voluntad. Saca una enorme ventaja de las ciencias que conciernen a la mente. Mediante ellas se arrastra como serpiente, imperceptiblemente, 
para corromper la obra de Dios.
Esta entrada de Satanás por medio de estas ciencias ha sido bien planeada. Mediante el conducto proporcionado por la frenología la psicología y el mesmerismo [hipnotismo], llega más directamente a los miembros de esta generación, y trabaja con ese poder que caracterizara sus esfuerzos 740 cerca del fin del tiempo de gracia. Las mentes de miles de personas han sido envenenadas por este medio 
y conducidas al paganismo.
Mientras se cree que una mente afecta en forma maravillosa a otra mente, Satanás, que está listo para aprovechar cualquier ventaja, se introduce y trabaja en un lado y en otro. Y cuando los que se dedican a estas ciencias se alaban exageradamente debido a las grandes y buenas obras que afirman llevar a cabo, no se dan cuenta del poder para el mal que están fomentando; pero es un poder que trabajará con toda clase de señales y milagros mentirosos; con todo engaño de iniquidad. Note la influencia de estas ciencias, apreciado lector, porque todavía no ha terminado el conflicto entre Cristo y Satanás...
El descuido de la oración hace que los hombres confíen en sus propias fuerzas y abran las puertas a la tentación. En muchos casos la imaginación es cautivada por la investigación científica, y los hombres son halagados por el conocimiento de sus propios poderes. Se exalta mucho las ciencias que consideran la mente humana. Estas son buenas ubicadas en el lugar que les corresponde;* pero Satanás se apodera de ellas para utilizarlas como instrumento para engañar y destruir las almas. Sus artes se aceptan como si procedieran del cielo, y en esa forma recibe la adoración que tanto le agrada. El mundo, que se supone que recibe tanto beneficio de la frenología y del magnetismo animal [hipnotismo], nunca estuvo tan corrompido como ahora. Mediante estas ciencias se destruye la virtud y se colocan los fundamentos del espiritismo.­ 2MS 402, 403 (1884).

El control de la mente se origina en Satanás.
La teoría del gobierno de una mente por otra fue ideada por Satanás, para intervenir como artífice principal y colocar la Filosofía 741 humana en el lugar que debería ocupar la filosofía divina. De todos los errores aceptados entre los profesos cristianos, ninguno constituye un engaño más peligroso ni más eficaz para apartar al hombre de Dios. Por muy inofensivo que parezca, si se aplica a los pacientes, tiende a destruirlos y no a restaurarlos. Abre una puerta por donde Satanás entrará a tomar posesión tanto de la mente sometida a la dirección de otra mente como de la que se arroga esta dirección.­MC 186, 187 (1905).

Satanás hipnotizó a Adán y Eva.
Satanás tentó a Eva en el Edén, y ésta argumentó con el enemigo, dándole así una ventaja. Satanás ejerció su poder hipnótico sobre Adán y Eva, y se esforzó por ejercer ese poder sobre Cristo. Pero después que fueron citadas las palabras de las Escrituras, Satanás supo que no tendría la oportunidad de triunfar.­ 5CBA 1057 (1903).

No nos relacionemos con el hipnotismo.
Los hombres y las mujeres no deben estudiar la ciencia relativa a cómo poner en cautiverio las mentes de los que se relacionan con ellos. Esa es la ciencia que enseña Satanás. Tenemos que resistir todo lo que se le parezca. No tenemos que relacionarnos con el mesmerismo ni con el hipnotismo: ésa es la ciencia del que perdió su condición original y fue expulsado de las cortes celestiales.­ Ms 86, 1905; (MM 110, 111).

Advertencia a un médico que favorecía el hipnotismo.
Me siento tan preocupada por su caso que debo seguir escribiéndole, no sea que en su ceguera Ud. no vea en qué necesita reformarse. Se me ha instruido en el sentido de que Ud. está albergando ideas que Dios le ha prohibido acariciar. Les daré el nombre de "curas mentales". Ud. supone que puede usar esta cura mental en su tarea profesional como médico. Las palabras fueron pronunciadas en tonos de seria advertencia: Cuidado, cuidado dónde pone sus pies y por dónde va su mente. Dios no le ha encomendado esta 742 tarea. La teoría del control de una mente sobre otra se originó en Satanás con el fin de presentarse a sí mismo como el principal obrero, para poner la filosofía humana 
donde debería estar la divina.
Nadie, hombre ni mujer, debería usar su voluntad para controlar los sentidos o la razón de otra persona, de manera que la mente de ésta se someta pasivamente a la voluntad de la persona que ejerce el control. Esta ciencia puede parecer atractiva, pero en ningún caso debe manejarla Ud... Puede dedicarse a algo mejor que al control 
de otro ser humano.
Doy la voz de alarma. La única cura mental segura y verdadera abarca mucho. El médico debe enseñar a la gente a dejar de mirar lo humano para contemplar lo divino. El que hizo la mente sabe exactamente lo que ésta necesita.­ Carta 121, 1901; (MM 111, 112).

Parece valioso y maravilloso.
Al adoptar la ciencia que Ud. ha comenzado a defender, está brindando una enseñanza que no es segura para Ud. ni para aquellos a quienes enseña. Es peligroso manipular las mentes 
con la ciencia de la cura mental.
Esta ciencia puede parecerle muy valiosa, pero es un engaño preparado por Satanás. Es el encanto de la serpiente cuya mordedura produce la muerte espiritual. Abarca muchos aspectos que parecen maravillosos, pero que son ajenos a la naturaleza y al espíritu de Cristo. Esta ciencia no conduce al que es vida y salvación...
Cuando comencé mi obra tuve que luchar con esta ciencia de la cura mental. Fui enviada de lugar en lugar para declarar su falsedad, pues muchos estaban entrando en ella. La cura mental se introdujo muy inocentemente: para aliviar la tensión de las mentes de gente inválida y nerviosa. Pero, ¡qué lamentables fueron los resultados! El Señor me envió de lugar en lugar para advertir acerca de todo lo que tuviera que ver con esta ciencia.­ Carta 121, 1901; (MM 112, 113). 743

Destruye, no restaura.
Quiero hablarle con toda claridad. Ud. ha iniciado una tarea que nada tiene que ver con la obra de un médico cristiano, y menos en nuestras instituciones de salud. Si se aplica esta cura mental a los pacientes, por inocente que parezca, será para su destrucción, no para su restauración en su desarrollo ulterior. En el capítulo 3 de 2 Timoteo se nos presentan las personas que aceptan el error, incluido el de que una mente puede ejercer control total sobre otra. Dios prohibe todo lo que se le parezca. 
La cura mental es una de las grandes ciencias de Satanás, y es importante que nuestros médicos vean con claridad el carácter de esta ciencia; porque por medio de ella les sobrevendrán grandes tentaciones. A esta ciencia no se le debe ceder ni un ápice de terreno en nuestros sanatorios.
Dios no ha dado ni un solo rayo de luz ni de permiso a nuestros médicos para que asuman la tarea de controlar por completo la mente de otra persona, de manera que ésta cumpla la voluntad ajena. Aprendamos los métodos y propósitos de Dios. No permitamos que el enemigo obtenga la más mínima ventaja sobre nosotros. No le permitamos que nos induzca a controlar la mente de otra persona hasta el punto que ésta se convierta en una máquina obediente en nuestras manos. Esta es una ciencia inventada por Satanás.­ Carta 121, 1901; (MM 113, 114).

Apártese del hipnotismo (segundo mensaje de advertencia al médico que empleaba el hipnotismo).
Hno. y Hna. N, en el nombre del Señor les pido que recuerden que a menos que cambien sus sentimientos acerca de la ciencia de la cura mental, a menos que comprendan que es necesario que sus propias mentes se conviertan y transformen, llegarán a ser piedra de tropiezo 
y un espectáculo lamentable para los ángeles 
y los hombres.
La verdad ha ejercido poquísima influencia sobre Uds. Es peligroso para cualquier persona, no importa cuán buena sea, tratar de influir en otra mente humana para colocarla bajo el control de su propia mente. Quiero decirles que 744 la cura por el poder de la mente es una ciencia satánica. Uds. ya han ido bastante lejos, a tal punto que han puesto en serio peligro su experiencia futura. Desde que este asunto se introdujo por primera vez en sus mentes hasta hoy, ha ido 
creciendo en forma muy perjudicial.
A menos que comprendan que Satanás es la mente maestra que ha inventado esta ciencia, la tarea de separarse de ella en forma radical no será un asunto tan fácil como han supuesto. Toda la filosofía de esta ciencia constituye una obra maestra del engaño satánico. Por el bien de sus almas, deslíguense de todo lo que se relacione con esto. Cada vez que introducen en la mente de otra persona ideas acerca de esta ciencia con el objeto de controlar su mente, están pisando el terreno de Satanás y colaborando definidamente con él. Por el bien de sus almas, escapen e esta trampa del enemigo.­ 2MS 400, 401 (1902).

Dios prohíbe el aprendizaje y la enseñanza del hipnotismo 
(observación al médico mencionado).
Nadie debería estudiar la ciencia en la cual Uds. se han interesado. Estudiar esta ciencia equivale a comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Dios les prohibe a Uds. y a cualquier otro ser mortal aprender o enseñar esa ciencia. El hecho de que Ud., Hno. N., haya tenido que ver con ella, basta por sí mismo para demostrar que es inconsecuente que Ud. sea el médico jefe del hospital...
Al intentar curar por la mente, Ud. ha estado comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal, el cual Dios le ha prohibido que tocase. Ya es tiempo de que comience a mirar a Jesús y sea transformado a la semejanza divina mediante la contemplación de su carácter.
Sepárense de todo lo que se parezca al hipnotismo, porque es una ciencia utilizada por instrumentos satánicos.­ 2MS 401 (1902).

Satanás dispone de mucho poder 
(otro mensaje al médico y a su esposa).
Recuerden que Satanás ha descendido con 745 gran poder para tomar posesión de las mentes y tenerlas cautivas bajo su dominio. Ninguno de los dos puede hacer nada aceptable para Dios, a menos que sigan al Salvador, que dice: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24). Cristo es nuestro ejemplo en todas las cosas.­ Carta 20, 1902.

Una ciencia llena de peligros.
No nos pongamos nunca bajo el control de la mente de nadie. La cura mental es la ciencia más horrible que jamás se haya presentado. Todo malvado puede usarla para llevar a cabo por medio de ella sus malignos designios. No tenemos nada que hacer con semejante ciencia. Deberíamos tenerle miedo. Nunca deberían entrar en nuestras instituciones ni siquiera sus principios más elementales.­ 
Ms 105, 1901; (MM 116).

Se aprovecha de la debilidad.
Temible es el poder que así se da a hombres y mujeres mal intencionados. ¡Cuántas oportunidades proporciona a los que viven explotando la flaqueza o las locuras ajenas! ¡Cuántos hay que, merced al dominio que ejercen sobre mentes débiles o enfermizas, encuentran medios para satisfacer sus pasiones licenciosas o su avaricia!­ 
MC 187 (1905).

Consejo respecto de la publicación de libros relativos 
al hipnotismo.
¿Consentirán sus gerentes [de la Review and Herald Publishing Association]* en ser instrumentos de Satanás al permitir la publicación de libros que tratan acerca del hipnotismo? 
¿Se introducirá esta lepra en la redacción?.. 
Satanás y sus instrumentos han estado trabajando diligentemente, 
y siguen haciéndolo todavía. ¿Bendecirá Dios las casas editoras si éstas aceptan los engaños del enemigo? 746 Las instituciones que han sido presentadas al pueblo como sagradas y pertenecientes al Señor, ¿Han de convertirse en una escuela donde los obreros comerán el fruto prohibido del árbol del conocimiento? 
¿Hemos de animar a Satanás para que entre furtivamente en la ciudadela de la verdad a fin de depositar su ciencia infernal tal 
como lo hizo en el Edén?
Los hombres que se desempeñan en el Corazón de la obra, ¿no son capaces de discernir entre la verdad y el error? ¿Son acaso hombres incapaces de captar las terribles consecuencias que se presentarían si se permitiera que el error ejerciese su influencia? Si se ganaran millones de dólares con un trabajo de esa clase, ¿qué valor tendría esa ganancia comparada con la terrible perdida que se ocasionaría si se publicaran las mentiras de Satanás?­ 2MS 401, 402 (1901)

Un error mortal.
Los agentes satánicos revisten las falsas teorías de un vestido atractivo, así como en el huerto del Edén Satanás ocultó su identidad a nuestros primeros padres, hablándoles por intermedio de la serpiente Esos agentes hacen penetrar en la mente humana lo que en realidad es un error mortal. La influencia hipnótica de Satanás se ejercerá sobre quienes se aparten de la Palabra de Dios para aceptar fábulas agradables.­ 3JT 272 (1904).

Hay peligro en la investigación de estas cosas.
Hemos llegado a los peligros de los últimos días, cuando muchos, apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y doctrinas de demonios" Tengan cuidado con lo que leen y con lo que escuchan No manifiesten ni una partícula de interés en las teorías espiritistas. Satanás está esperando para ganarle la delantera a todo el que permita que se lo engañe por medio del hipnotismo. Comienza a ejercer su poder sobre ellos en cuanto empiezan a investigar sus teorías.­ 
Carta 123 1904: (MM 101 102).

No repitamos las teorías de Satanás.
Se me mostró que 747 no debemos entrar en conflicto con estas teorías espiritistas, porque eso sólo confundiría las mentes. No deberíamos introducir estos asuntos en nuestras reuniones. No deberíamos esforzarnos por refutarlos. Si nuestros ministros y maestros se entregan al estudio de estas teorías erróneas, algunos se apartarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y doctrinas de demonios. No es la obra del pastor evangélico repetir las teorías de Satanás. Avancemos con firmeza, edificando los desiertos antiguos y restaurando los fundamentos de las pasadas generaciones. Presentemos la verdad, la verdad sagrada y santificadora, y dejemos a un lado las seductoras teorías del enemigo. No demos lugar para que sean plantadas las semillas de esas hipótesis. Se me advirtió que no debíamos entrar en conflicto con ninguno de estos asuntos. Ni nuestros ministros, ni nuestros maestros, ni nuestros estudiantes deben repetir los sofismas del enemigo.­ Carta 175, 1904.

Ministros y médicos pueden caer en la trampa.
Hay médicos y ministros que han caído bajo la influencia del hipnotismo ejercida por el padre de mentira. A pesar de las advertencias que se han dado, han aceptado los sofismas de Satanás tal como ocurrió en las cortes celestiales. La ciencia mediante la cual fueron engañados nuestros primeros padres está engañando a los hombres de la actualidad. Los ministros y los médicos pueden caer en esa trampa.­ 
Ms 79, 1905.

Nuevas formas para experiencias pasadas.
Lo experimentado en el pasado se repetirá. En lo porvenir las supersticiones satánicas cobrarán formas nuevas. El error será presentado de un modo agradable y halagüeño. Falsas teorías. revestidas de luz, serán presentadas al pueblo de Dios. Así procurará Satanás engañar a los mismos escogidos, si fuere posible. Se ejercerán influencias extremadamente seductoras e hipnotizarán las mentes.­ 
3JT 271 (1904). 748

Experiencia de la autora con el hipnotismo.
Pronto se difundió [en 1845] que las visiones eran resultado del mesmerismo, y muchos de entre los adventistas [que no habían aceptado el sábado] estuvieron dispuestos a creerlo y a hacer circular el rumor. Un médico, que era un célebre mesmerizador, dijo que mis visiones eran mesmerismo, que yo era una persona muy dócil y que él podía mesmerizarme y darme una visión.
Le respondí que el Señor me había mostrado en visión que el mesmerismo era del diablo, que provenía del abismo y que pronto volvería allí, junto con los que lo practicaran.
Le di permiso para mesmerizarme si podía. Lo probó durante más de media hora, recurriendo a diferentes operaciones, y finalmente renunció a la tentativa. Por la fe en Dios pude resistir su influencia, y ésta no me afectó en lo más mínimo.­ PE 21 (1882).

Magnetismo espiritual.
En New Hampshire tuvimos que luchar con una especie de magnetismo espiritual, de un carácter similar al mesmerismo. Fue nuestra primera experiencia de esta clase.­NB 86 (1915).

Nadie debe ser un instrumento pasivo.
No es el propósito de Dios que ser humano alguno someta su mente y su voluntad al gobierno de otro para llegar a ser instrumento pasivo en sus manos.­ MC 186 (1905).

Libre de los encantamientos humanos.
La cura mental debe estar libre de todo encantamiento humano. No debe apoyarse en la humanidad sino elevarse hacia lo espiritual, echando mano de lo eterno.­ Carta 120, 1901; (MM 110). 751

80. La Ciencia Satánica De La Exaltación Propia.
*Peligro de la teoría del poder inherente del hombre.
Si Satanás puede anublar y engañar la mente humana al punto de inducir a los mortales a creer que hay en ellos un poder inherente para llevar a cabo grandes y buenas obras, dejarán de confiar en que Dios hará por ellos lo que creen que tienen poder para hacer por sí mismos No le darán a Dios la gloria que él demanda, y que debemos a su grande y excelente Majestad De esta manera Satanás alcanzará su objetivo, y se alegrará de que el hombre caído se exalte presuntuosamente a si mismo.­ 1T 294 (1862).

El hombre como su propia norma de carácter.
Satanás seduce hoy a los hombres como sedujo a Eva en el Edén: lisonjeándolos, alentando en ellos el deseo de conocimientos prohibidos y despertando en ellos la ambición de exaltarse a si mismos. Fue alimentando los mismos males que causaron su caída, y por ellos trata de acarrear la ruina de los hombres "Y seréis como Dios ­dijo él­, conocedores del bien y del mal" (Gen 3:5, VM). El espiritismo enseña 752 "que el hombre es un ser susceptible de desarrollo; que su destino consiste en progresar hacia la divinidad desde su nacimiento hasta la eternidad". Además asegura que "cada inteligencia se juzgará a sí misma y no será juzgada por otra". "El juicio será justo, porque será el juicio que uno haga de sí mismo. . . El tribunal está interiormente en vosotros". Un maestro espiritista dijo cuando "la conciencia espiritual" se despertó en él: "Todos mis semejantes eran semidioses no caídos". Y otro aseveró: "Todo ser justo y perfecto es Cristo".
Así, en lugar de la justicia y perfección del Dios infinito, que es el verdadero objeto de la adoración, en lugar de la justicia perfecta de la ley, que es el verdadero modelo de la perfección humana, Satanás ha colocado la naturaleza pecadora del hombre sujeto a error, como único objeto de adoración, única regla del juicio o modelo del carácter. Eso no es progreso, sino retroceso. ­CS 610, 611 (1911).

No está en las enseñanzas de Cristo.
Se me indicó que el pasaje de Colosenses 2: 8 se aplicaba especialmente al espiritismo moderno: "Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo". Me fue mostrado que miles de personas, afectadas por la filosofía de la frenología y el magnetismo animal, han sido impulsadas a la incredulidad. Si la mente se encamina en esa dirección, es casi seguro que perderá su equilibrio y quedará dominada 
por un demonio.
"Vanas sutilezas" llenan la mente de los pobres mortales. Se creen poseedores de un poder capaz de realizar grandes obras, y no sienten la necesidad de un poder superior. Sus principios y su fe son "conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo".
Jesús no les ha enseñado esta filosofía. Nada de esta índole puede hallarse en sus enseñanzas. El no dirigió la mente de los pobres mortales a sí mismos, como si poseyesen algún poder. Siempre la dirigía hacia Dios, el creador del universo, 753 como fuente de su fortaleza y sabiduría. En el versículo 18 se da una amonestación especial: "Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido de su propia carne".­ 1JT 96 (1862).

¿Responsable sólo ante sí mismo?
[Esta teoría] ha hecho morir y está haciendo morir a miles de personas por la satisfacción de las pasiones, embruteciendo así la naturaleza humana. Y para completar su obra, declara por intermedio de los espíritus, que "el verdadero conocimiento coloca a los hombres por encima de toda ley"; que "cualquier cosa es buena"; que "Dios no condena"; y que "todos los pecados que se cometen no envuelven culpabilidad alguna".
Cuando la gente es inducida así a creer que el deseo es ley suprema, que la libertad es licencia y que el hombre sólo es responsable ante sí mismo, ¿quién puede admirarse de que la corrupción y la depravación abunden por todas partes? Las multitudes aceptan con avidez las enseñanzas que les dan libertad para obedecer los impulsos carnales. Se da rienda suelta a la lujuria y el hombre pierde el imperio sobre sí mismo; las facultades del espíritu y del alma son sometidas a los más bestiales apetitos, y Satanás prende alegremente en sus redes a millares de personas que profesan ser discípulos de Cristo.­ CS 611, 612 (1911).

Lucifer deseaba tener el poder de Dios, no su carácter.
Lucifer deseaba el poder de Dios, pero no su carácter. Buscaba para sí el lugar más alto, y todo ser impulsado por su espíritu hará lo mismo. Así resultarán inevitables el enajenamiento, la discordia y la contienda. El dominio viene a ser el premio del más fuerte. El reino de Satanás es un reino de fuerza; cada uno mira al otro como un obstáculo para su propio progreso, o como un escalón para poder trepar a un puesto más elevado.­ DTG 403 (1898). 754

La obcecación aparta de la ayuda divina.
Cuando Dios envió a Moisés ante Faraón, éste tenía luz, pero la resistió, y cada manifestación de resistencia acentuó su obcecación. ¿Le puso algún freno Dios para que no pudiera volverse hacia la luz? No; manifestó indiferencia ante la evidencia. La obcecación de Faraón se reveló cuando recibió una luz que no quería aceptar.­ Ms 15, 1894.

Obstinación y rectitud de conciencia (llamado a reflexionar 
a un hombre voluntarioso y engañado).
Al leer las cartas que he enviado a Oakland, Ud. tendrá una idea de la obcecación del hombre y su determinación a hacer lo que le agrada y seguir su propio camino. No ha hecho caso de los consejos del Señor y ha considerado que es seguro avanzar a la luz de las chispas que él mismo ha encendido. Hará cualquier cosa para ser un siervo en la causa, menos lo que el Señor le ha dicho que debe hacer. Si se convierte en traidor como ­­­­­, sin duda seguirá insistiendo en que lo ha hecho con mucha rectitud de conciencia.
Esta pretensión de hacer las cosas concienzudamente ha sido bastante bien examinada y probada. Le hablo responsablemente cuando le digo que tengo muy poca confianza en la rectitud de su conciencia. Hay buena conciencia y mala conciencia, y este hombre está totalmente engañado con respecto a sí mismo. Como consecuencia de este engaño, hará muchas cosas que indicarán que su propio espíritu no está en armonía con el Espíritu de Dios. Pero él seguirá inconmovible, como una roca, al consejo, o a cualquier método que no sea el suyo propio.­ Carta 48, 1892.

La temible posibilidad de engañarse a sí mismo.
No poseer las gracias del Espíritu es triste en verdad; pero es una condición aun más terrible hallarnos así destituidos de la espiritualidad y de Cristo y, sin embargo, tratar de justificarnos diciendo a los que se alarman por nosotros que no necesitamos sus temores y compasión. ¡Terrible es el poder del engaño en la mente humana! ¡Qué ceguera la que 755 pone la luz en lugar de las tinieblas y las tinieblas en lugar de la luz! El Testigo fiel nos aconseja que compremos de él oro afinado en el fuego, vestiduras blancas y colirio.­1JT 478 (1876).

El poder de Satanás se manifiesta sobre los que se autoexaltan.
Cuán vana es la ayuda del hombre cuando el poder de Satanás se ejerce sobre un ser humano que no sabe que está participando de la ciencia de Satanás. En su confianza propia avanza directamente hacia la trampa que le tiende el enemigo, y cae en ella. No hace caso de las advertencias que se le dan, y cae presa de Satanás. Si hubiera caminado humildemente con Dios, habría corrido al lugar de refugio provisto para él por el Señor. Entonces, en los momentos de peligro, habría estado seguro, y Dios habría levantado para él bandera contra el enemigo.­ Carta 126, 1906.

Hacia el suicidio.
El mundo, que actúa como si no hubiera Dios, absorto en propósitos egoístas, experimentará pronto una súbita destrucción, y no escapará. Muchos continúan en una complacencia descuidada del yo hasta que llegan a estar tan disgustados con la vida que terminan con su existencia. Bailando y parrandeando, bebiendo y fumando, complaciendo sus pasiones animales, marchan como bueyes al matadero. Satanás está trabajando con todo su arte y encantos para mantener a los hombres marchando a ciegas, hasta que el Señor se levante de su lugar para castigar a los habitantes de la tierra por sus iniquidades, ocasión cuando la tierra devolverá su sangre y no cubrirá más sus muertos. El mundo entero parece empeñado en la marcha de la muerte.­ 
Ev 24 (1903).

El yo se manifiesta cada vez que se lo toca.
¡Qué victoria podríamos ganar si aprendiéramos a aprovechar las oportunidades que nos abre la providencia de Dios! ¡Cuán ven 756 seríamos si con corazón agradecido tomáramos la determinación de vivir con la vista fija en su gloria, tanto en la enfermedad como en la salud, en la abundancia como en la adversidad! El yo surge vivo y palpitante cada vez que se lo toca. El yo debe ser crucificado antes que podamos vencer en el nombre de Jesús y recibir la recompensa de los fieles.­ 
4T 221 (1876).

El pecado incurable.
Dios no puede asociarse con los que viven para su propia satisfacción y se dan la primera consideración. Los que obran así serán al fin los postreros. El orgullo y la presunción son pecados incurables. Estos defectos impiden todo crecimiento. Cuando un hombre tiene defectos de carácter y no lo sabe, cuando está tan lleno de suficiencia que no puede ver sus faltas, ¿cómo puede ser purificado? "Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos" (Mat. 9:12). ¿Cómo puede uno realizar progresos si se cree perfecto?­ 3JT 183, 184 (1902).

Es imprescindible humillar el yo.
Quienes crean que pueden recibir la bendición de Dios en esta reunión [un concilio en Míchigan] sin humillar el yo, se irán de aquí tal como vinieron. Tendrán tantas perplejidades como antes. Pero, hermanos y hermanas, no nos podemos permitir esto. Humillemos nuestros corazones delante del Señor. Permitamos que Cristo unja nuestros ojos con el colirio celestial para que podamos ver. No queremos ser ciegos; queremos ver todo con claridad. No queremos avanzar un día hacia Canaán, y al siguiente volver hacia Egipto. Debemos avanzar cada día decididamente. Me duele el corazón, se me llena de la más profunda tristeza al pensar en las preciosas bendiciones que estamos perdiendo por quedar tan rezagados respecto de la luz.­ Ms 56, 1904.

El autoconocimiento conduce a la humildad.
Conocerse a sí mismo es un gran conocimiento. El verdadero conocimiento propio lleva a una humildad que prepara el camino 757 para que el Señor desarrolle la mente, y amolde y discipline el carácter.­CM 403 (ed. PP); 321 (ed. ACES) (1913).

Muy lejos del orgullo y la exaltación propia.
"El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" (1 Juan 2: 6). "Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él" (Rom. 8: 9). El mundo no dejará de notar esta conformidad con Jesús. Puede ser que el cristiano no sea consciente del gran cambio, pero mientras más se parezca a Cristo en carácter, más humilde será la opinión que tenga de sí mismo; los que lo rodean lo notarán y lo sentirán.
Los que han tenido una experiencia profunda en las cosas de Dios son los que están más lejos del orgullo y la exaltación propia. Tienen el más humilde de los conceptos acerca de sí mismos, y la más elevada opinión acerca de la gloria y la excelencia de Cristo. Creen que el lugar más humilde en su servicio es demasiado honroso para ellos.­ 5T 223 (1882).

Hay seguridad en reconocer las propias debilidades.
Los hombres son sometidos a prueba no sólo delante de las inteligencias humanas, sino ante el universo celestial. A me nos que teman y tiemblen por sí mismos, a menos que re conozcan sus propias debilidades, recuerden sus fracasos del pasado, luchen y se pongan en guardia para no repetirlos, cometerán los mismos errores que produjeron los resultados que no puedan permitirse cosechar por segunda vez.­ 
Ms 43, 1898.

La victoria sobre el yo es obra de toda la vida.
Los agravios no pueden repararse, ni tampoco pueden realizarse reformas en la conducta mediante unos cuantos esfuerzos débiles e intermitentes. La formación del carácter no es tarea de un día ni de un año, sino de toda la vida. La batalla contra sí mismo para lograr la santidad y el cielo, es una lucha de toda la vida. Sin esfuerzo continuo y actividad constante 758 no puede haber adelanto en la vida divina, ni puede obtenerse la corona de victoria.­ MC 358 (1905).

La impronta de lo divino.
No permitamos que el yo crezca tanto que todo el ser se contamine. Una sola filtración puede hundir un barco, y una falla en un eslabón puede romper la cadena. Así puede haber un rasgo de carácter heredado o cultivado que obre en el corazón y se convierta en palabras que causen una impresión para el mal que jamás se borrará. Que el carácter tenga la impronta de lo divino manifestada en nobles declaraciones y en hechos rectos. Entonces, todo el universo celestial lo verá y dirá: Bien hecho, buen siervo fiel.­ Carta 91, 1899. 2MCP